Encuentra la felicidad. Aunque puede que la búsqueda sea eterna
Desde hace no mucho tiempo, cada vez ha ido adquiriendo más peso la búsqueda de la felicidad para las personas, aunque ha sido siempre uno de los objetivos más anhelados por muchos seres humanos. En los últimos años, como si fuese una moda, se ha ido haciendo mayor difusión sobre esta temática de la mano de divulgadores que han ido deformando los estudios científicos que hay al respecto (sobre psicología positiva, felicidad, optimismo, entre otras).
A continuación, vamos a presentar algunos comentarios que son similares a lo que podemos leer a través de diferentes fuentes de información y medios (de comunicación, profesionales de la psicología, redes sociales) y que pertenecen a falsos discursos que, en un primer vistazo, parece que tienen sentido. Por ello, nos vemos en el compromiso de desmontar este tipo premisas:
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Nadie puede hacerte daño si eliges que no te afecte: FALSO.
No podemos decidir sobre si algo nos afecta o no. Pero si nos afecta podemos gestionarlo para disminuir el nivel de malestar cuando esto es posible, ya que, en muchas ocasiones, el nivel de malestar que se experimenta es totalmente lícito y humano. Es decir, este tipo de afirmación acerca de decidir que algo no nos afecte, acaba culpando a las personas de sentirse mal si alguien les ha hecho daño. Se elimina la responsabilidad sobre el perpetrador del daño y se suma responsabilidad al que se ha sentido afectado por ello. Sería como decir: “Si te alguien te ha hecho daño, es culpa tuya”. Por lo que se puede generar en la persona un sentimiento de culpa irracional.
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Para ser feliz hay que elegir serlo: FALSO.
Ser feliz es algo que muchos pretendemos. Elegimos ser felices cada día y no por ello somos más felices, estamos expuestos a desgracias, disgustos, problemas, que forman parte de la vida. Reducir un concepto tan complejo a algo como una decisión puede resultar confuso para cualquier persona que decida poner esto en práctica sin ningún resultado. Podría ser cierto, que para mejorar nuestras vidas es importante que pongamos de nuestra parte con diferentes acciones, aunque ello no nos dé una garantía de conseguirlo. Aún con ello, tendremos momentos en los que experimentemos sensación de mayor bienestar y, en otros, menor o, directamente, malestar, independientemente de nuestra elección de ser felices o no. Asimismo, no hay evidencia científica a favor sobre la mera decisión de ser felices y que por ello, consigamos serlo.
De nuevo, esta afirmación, sin explicarla, fomenta la culpabilidad de sentirse mal en cualquier momento: “Si te sientes mal, es porque no has elegido ser feliz, es tan fácil como decidirlo”.
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Si haces X cosa serás fuerte mentalmente y feliz: FALSO.
En cuanto a la última frase, ya hemos hablado de que, por el momento, no se ha encontrado una fórmula mágica para ser feliz pero… ¿y para ser fuerte? “Si no haces tal cosa, no serás fuerte y si lo haces y te sientes mal es que no estás lo suficientemente comprometido…”, por ejemplo. Este discurso promueve el concepto de “debilidad” ante una persona que lo está pasando mal, cuando poca relación tiene el sufrimiento con ser débil. Además fomenta que la persona no exprese sus emociones para aparentar esa “fortaleza” e invalidarlas, quedando éstas sin poderse gestionar en caso de que así tenga que hacerse. Primero habría que atender a cuál es el concepto de fortaleza o debilidad al que se refieren, puesto que cada persona puede tener un concepto diferente asumido.
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La ansiedad y la depresión son producidos por necesitar cosas: FALSO.
En primer lugar, te introducen en un callejón sin salida dado que todos tenemos necesidades que cubrir, si eso fuese así, podríamos sufrir ansiedad o depresión prácticamente, en la totalidad de la población mundial. Además, no está comprobado que necesitar cosas sean una causa de la ansiedad y/o depresión. A día de hoy hay bastante evidencia mediante el método científico que señala diversos determinantes de estas afecciones, debido a que son muchos los factores que pueden influir y que pueden estar en una compleja interacción. Como por ejemplo factores ambientales o situacionales (como adversidades sufridas, educación, etc) o psicológicos (como tener esquemas de pensamiento o creencias distorsionadas o poco saludables).
Las afirmaciones que se han rebatido en esta publicación, a priori están disfrazadas de elocuencia, significado teórico y práctico, con una apariencia de utilidad y sencillez. Nada más lejos de eso, la base que los sostiene se resquebraja tras realizar unas cuántas preguntas.
Tras el breve análisis mostrado y basado en lo descubierto por la ciencia a día de hoy, podemos visualizar cómo este tipo de comentarios son engañosos y llevan al perjuicio de la salud de la persona más que a su felicidad. Para protegernos un poco, con respecto a los estudios realizados hasta ahora, es importante conocer cuál es la definición de felicidad que se trabaja en ellos. Si la felicidad consiste en pequeños momentos de la vida o detalles, si es la ausencia de problemas, etc. Pues de ello también depende la interpretación de cada trabajo o afirmación. Así como es de gran relevancia, leer la evidencia científica publicada y con ello la discusión que figura en ella. Ya que en cada publicación, figura una crítica de mejoras de ese estudio, contaminación de las muestras o insuficiencia de las mismas, entre otras. Esto puede determinar que no sólo un estudio es suficiente como para confirmar las hipótesis de una manera útil o válida y fiable.
La proliferación de consejos psicológicos y de medicina se ha ido incrementando con el uso de las redes sociales y con la instantaneidad de internet, sobre todo con la moda de los reels que actualmente, son los tipos de publicaciones más consumidos por las personas. Sin embargo, estas recomendaciones, aunque pueden ser dadas por personas tituladas y con experiencia, pueden caer en una mala praxis al no tener como base un explicación comprobada, evidenciada, científica.
Y cuando hacemos énfasis en el proceso científico es porque para aplicar algo a la salud, ya sea de índole física o psicológica, es necesario que nos orientemos por utilizar métodos con alta fiabilidad.
Rebeca Pozuelo Coordinadora psicóloga Área Sectas y Pseudoterapias.



