El Observatorio de Salud Mental, recientemente puesto en marcha por UGT con la colaboración de Fundación Psicología Sin Fronteras, ha editado dos materiales de carácter psicoeducativo sobre salud mental en el ámbito laboral. Estos folletos son útiles para mejorar la prevención, sensibilizar y responder ante situaciones de malestar psicológico en los centros de trabajo.

La iniciativa forma parte de las actuaciones del Observatorio, un espacio creado para analizar y visibilizar los problemas de salud mental vinculados al entorno laboral, así como para ofrecer herramientas útiles que ayuden a afrontarlos. Con estos folletos Fundación Psicología Sin Fronteras y UGT refuerzan una línea de trabajo común basada en acercar información clara, práctica y accesible a trabajadores, trabajadoras, delegados y delegadas sindicales, y a todas aquellas personas que puedan desempeñar un papel de apoyo en su entorno profesional.

El folleto “Primeros auxilios psicológicos en el trabajo” ofrece pautas básicas para actuar ante situaciones críticas en el ámbito laboral. El material explica qué son los primeros auxilios psicológicos (PAP), entendidos como una primera respuesta de apoyo que puede prestar personal no especializado para reducir el impacto emocional inmediato tras un evento difícil. También identifica situaciones que pueden generar crisis, como accidentes laborales, fallecimiento de enfermedad grave de una persona del equipo, agresiones, amenazas, despidos colectivos, fallos tecnológicos relevantes o situaciones de acoso, Y propone una forma sencilla de intervenir basada en el modelo bíceps: brevedad, inmediatez, calidez, expectativas ajustadas y simplicidad. Su objetivo no es sustituir la atención profesional, sino ayudar a acompañar, contener y conectar a la persona con los recursos adecuados cuando sea necesario.

 

Por su parte, el folleto “Salud mental y prevención del suicidio en el ámbito laboral” aborda la importancia de hablar del suicidio sin estigmas y de prestar atención a posibles señales de alerta en el trabajo. El documento desmonta mitos habituales, recuerda que preguntar de forma directa y empática puede ayudar a reducir el riesgo, y señala indicadores como expresiones de desesperanza, aislamiento, cambios bruscos de conducta, alteraciones en el desempeño, descuido personal o aumento del consumo de alcohol o drogas. Además, recoge un protocolo básico de actuación: preguntar y escuchar, validar el sufrimiento, no guardar el secreto si existe riesgo inminente y facilitar el acceso a ayuda profesional, incluyendo recursos como el 024 y el 112.

La publicación de estos materiales responde a una preocupación activa de Fundación Psicología Sin Fronteras por acercar la psicología a los espacios donde las personas viven, trabajan y se relacionan. La salud mental no puede quedar limitada al ámbito individual o privado sino que también se construye en los entornos cotidianos. Y el trabajo ocupa un lugar central en la vida de muchas personas.

Si quieres conocer más publicaciones de Fundación Psicología Sin Fronteras, visita nuestra biblioteca virtual:

 

Constantes y Vitales, una iniciativa impulsada por La Sexta y Fundación AXA, se centra en promover la salud, apoyar la investigación biomédica y reconocer el trabajo de científicos y profesionales sanitarios. A través de campañas de concienciación, premios y acciones solidarias, busca sensibilizar a la población sobre la importancia de invertir en ciencia y reforzar el papel de la sanidad en el bienestar colectivo. 

Una de las acciones que están llevando a cabo es la divulgación científica en prevención de las pseudoterapias y los grupos sectarios. El uso masivo de internet y las redes sociales ha generado que en los últimos años cada vez más personas sufran la manipulación ejercida por parte de estos grupos. Fundación Psicología Sin Fronteras ha colaborado con Constantes y Vitales para darle voz a este problema y poder identificar las señales de alerta.

Tal y como se explica en el artículo en colaboración con Constantes y Vitales, hay varias actitudes y comportamientos provocados por estos grupos que pueden servir de alerta en el entorno cercano de las personas afectadas. Entre los más frecuentes se encuentran el distanciamiento progresivo de familiares y amistades, especialmente de quienes cuestionan estas prácticas, así como una creciente idealización del grupo, sus métodos o sus líderes. Los expertos también advierten de cambios en la forma de interpretar la realidad, con la adopción de discursos propios del grupo, además de una actitud defensiva ante cualquier crítica o duda. A ello se suman una dedicación cada vez mayor de tiempo a estas prácticas y una dependencia creciente de las directrices del grupo para tomar decisiones personales. 

 

Ante la proliferación de las pseudoterapias y los grupos sectarios, Fundación Psicología Sin Fronteras ayuda a todas aquellas personas afectadas por este tipo de grupos, así como a sus familiares. También defiende el derecho a disponer y acceder a una psicología basada en la evidencia, crítica y ética. 

Fundación Psicología Sin Fronteras ofrece asesoramiento virtual básico para todas aquellas personas que lo necesiten, además de intervención psicológica especializada y participación en formaciones especializadas, como en el programa FOCAD del Consejo General de la Psicología de España.  

Aquí puedes conocer el trabajo de Fundación Psicología Sin Fronteras en materia de sectas y pseudoterapias.

¿Está nuestro mundo dirigido por una especie superior?

El ser humano está en peligro. Todo aquello que lo define como especie desde su inteligencia, su sensibilidad, hasta su capacidad de interacción voluntaria con el medio, está en grave riesgo de perderse en breve y para siempre. De hecho, el proceso ya ha comenzado, y solo aquellos que lo han diseñado junto con algunos de sus ejecutores lo saben. La Quinta Columna, constituida por seres humanos libres de todo el planeta, tiene la misión de revelarle al mundo el plan premeditado que subyace a los acontecimientos que nos conducirán en un futuro próximo a la pérdida integral de nuestra naturaleza. Este proyecto es el transhumanismo, también llamado la cuarta revolución. Tres características lo definen: universalidad, involuntariedad y nocividad. Se nos está aplicando ya a todos los seres humanos, sin nuestro consentimiento y con graves daños para nuestra salud, inclusive la muerte.

Esta es parte de una transcripción de un vídeo llamado Humania, colgado en la web de un movimiento pseudocientífico de corte anti-sistema, negacionista y conspiracionista que se ha hecho llamar La Quinta Columna, y cuyos fundadores afirman que tiene el objetivo de salvar la humanidad de la destrucción que la amenaza.  En este artículo, se analiza de cerca la doctrina defendida desde este grupo.

La Quinta Columna: la ciencia del despertar

La Quinta Columna es un proyecto liderado por Ricardo Delgado. Desde sus inicios, contó con la colaboración de José Luis Sevillano, otro de sus grandes defensores, y una figura que proporciona gran autoridad a las afirmaciones que provienen del movimiento. Se presenta como un doctor español que ejerce de forma privada en Francia. Sin embargo, en sus vídeos, él mismo afirma haber tenido problemas con el Colegio de Médicos, que le impide hablar libremente en redes sociales o hacerlo en calidad de médico, cuando expone algunas de las afirmaciones que sostiene el movimiento.

En septiembre de 2025, el Consejo Audiovisual de Andalucía acordó elevar a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una queja contra La Quinta Columna, por publicidad engañosa y por un posible riesgo sanitario, al difundir presuntos bulos y pseudociencias en el entorno digital. Se señalan en esta queja posibles infracciones administrativas o penales debido a promesas engañosas de salud y difusión de información sin fundamento científico, y se señala el carácter intimidatorio y sectario de las actuaciones del grupo. No parece haber a día de hoy una resolución pública definitiva con respecto a esta queja.

El proyecto La Quinta Columna tiene, según sus creadores, un carácter divulgativo. Cuenta con una página web oficial, un canal de Twitch y un canal de Youtube principal (actualmente con más de 500 vídeos y 30.500 suscriptores) conducido por Delgado, en el que podemos encontrar una lista de reproducción de vídeos de carácter paranormal denominada La zona prohibida: la disidencia del misterio.  Algunos canales secundarios y directos de este grupo parecen haber sido sancionados por incumplir las normas de la comunidad, lo que parece haberles llevado a crear espacios y canales nuevos, como La Quinta Columna Tv, o a migrar su contenido a plataformas con menor moderación, como Odysee, o Telegram (donde tienen varios canales). También han usado las plataformas Rumble, TikTok, Bitchute y Apple Podcasts, además de contar con el apoyo de un canal de YouTube personal de Sevillano, en el que éste también aborda los temas de La Quinta Columna.

Ambos miembros fundadores han mantenido una estrecha colaboración, realizando publicaciones y entrevistas en directo, y dando charlas hasta noviembre de 2025, momento en el que ambos colaboradores anunciaban públicamente la decisión de Sevillano de dejar de participar en el canal de La Quinta Columna y, aparentemente, de mantenerse como un colaborador externo, argumentando ambos que habían recibido ataques externos que perseguían su separación – denuncias anónimas al colegio de médicos hacia Sevillano, e inspecciones de hacienda y trabajo a Delgado, según ellos mismos contaron – lo que lleva a Delgado a decidir que la autonomía del canal tenga un nuevo régimen de actividad económica y a establecer un nuevo formato con contenido formativo-lectivo o académico, creando una nueva lista de reproducción a la que denomina Cuaderno de bitácora, decisión unilateral que parece no ser bien recibida por su compañero, al interpretar éste que el sentido último del contenido del canal puede ser confundido, perturbado o desviado por nuevos invitados que no estén al nivel de los descubrimientos que ambos han realizado, y/o al ser invitados para tratar temas diferentes a los abordados hasta el momento, es decir, al alejarse, de alguna forma, del mensaje inicial.

Con diferencia de apenas unos días con respecto a la ruptura pública, Sevillano inicia nuevo canal de Youtube, llamado Caos Hibridante, junto con una seguidora, una chica joven, llamada Elisabeth, que ya era cercana a su doctrina y aparecía en algunos vídeos de su canal personal, leyendo juntos pasajes de la Biblia.

Los descubrimientos mencionados anteriormente se describen como el conocimiento más importante y más trascendente de la historia de la humanidad demostrado, que les ha llevado a escribir algunos libros exponiendo los resultados de su supuesta investigación en curso, y para la cuál han solicitado aportaciones o donaciones a un número de cuenta bancaria o mediante Bizum, desde algunas de las cuentas digitales de La Quinta Columna.

El Factor E, una especie depredadora superior e invisible

Desde La Quinta Columna, se afirma que existe una entidad o especie no humana, invisible e indetectable, y probablemente más inteligente que la nuestra, con unas características energético-físicas diferentes a las nuestras, y que esta especie está dirigiendo nuestra civilización, y, por tanto, nuestros destinos. A estos seres, les llaman Ellos, o Factor Ellos (Factor E).  Los defensores de esta doctrina afirman que estamos bajo ataque por parte de estos seres, y que el hecho mismo de conocer su existencia nos permitiría comprender todos los misterios del mundo que son inabordables e irresolubles a falta de este conocimiento para el que la humanidad no está preparada y que, por tanto, se oculta intencionalmente, y no se investiga. Afirman, además, que conocer la existencia de Ellos permitiría, de alguna forma, quitarles el poder; se argumenta que estos seres no pueden vivir al aire porque son vulnerables a campos electromagnéticos naturales como el sol, que necesitan la oscuridad y la protección de las fuentes energéticas naturales o artificiales, y que, por eso, tienen que vivir bajo tierra.

Afirman que los científicos del sistema tapan el hecho de que ha habido otras humanidades en contacto con estos seres, y comentan que es posible que no siempre se haya tratado de las mismas especies, y que ese es el motivo por el que podrían necesitar establecer condiciones diferentes del medio para su supervivencia.

La posesión o parasitación de las entidades biológicas humanas

Se afirma que esta especie superior son depredadores o parásitos energéticos y que no tienen una estructura ordenada permanente, sino que son fluidas; que pueden aglutinar en torno a esas inteligencias una cantidad de energía determinada pero no de forma permanente y ordenada, por lo que les gusta hibridarse con los humanos para poseer un cuerpo ordenador, que destruyen por su naturaleza maligna.

La hibridación o parasitación

Delgado afirma que actualmente hay una gran masa de personas que no son seres humanos realmente, es decir, que ya o colaboran mercenariamente, incluso sabiendo que están jugando en contra del resto de individuos de la especie, o literalmente ya están hibridados. Se especifica que la hibridación es un estado en el que es el bicho (como Ricardo Delgado llama al parásito), el que actúa por la persona.

Comenta que se produce un duelo interno, un duelo de inteligencias o entidades de la misma escala, donde se da consentimiento de forma activa o pasiva, que permite que la entidad tome el mando en situaciones relevantes de nuestra vida. Explica que hay un proceso cuando el parásito literalmente empieza a retirar la comanda de la entidad primigenia. Y a eso lo llamamos nosotros hibridación… porque una especie se integra en la otra. Es decir, una inteligencia desplaza a la original.

Parasitación en diferentes niveles

Se afirma que los mecanismos de parasitación de Ellos podrían tener inteligencias a todos los niveles, y que la máxima es que lo que disfunciona es víctima de Ellos. Sobre los diferentes niveles en los que existe esta supuesta lucha, a nivel celular o de tejidos hablan de tumores, a nivel humano hablan de posesiones por entidades malignas, a nivel de familia hablan de maldiciones familiares, a nivel de pueblo hablan de guerras, y a nivel de nación mencionan el Plan Kalergi y, por último, a nivel de civilización, se habla de la caída de imperios.

Factores de vulnerabilidad

Se afirma que someter al individuo a un estado de trance podría facilitar la parasitación, y que esta puede darse a través de los impulsos luminosos que te puede dar un ordenador, por ejemplo, en los videojuegos, en personas que han consumido drogas o a través del trance alcanzado en prácticas de culto a los dioses, como mantras o rezos, o, por ejemplo, mediante hipnosis.

Afirman, además, que los lugares muy frecuentados, como pueden ser los campos de fútbol y espacios destinados a conciertos, procesiones u otras fiestas populares, son especialmente peligrosos, pues advierten de que, en esos casos, sacas al individuo de su individualidad para someterlo a un estímulo grupal que le abstrae de una conducta moral, dejándose guiar por las mentes colmena.

Especial interés por el mundo paranormal

Las actividades relacionadas al mundo fantástico y/o paranormal (espiritismo y psicofonías y ectoplasmas, posesiones demoníacas y xenoglosia, alquimia, telepatía, ocultismo, magia, invocaciones secretas y brujería, satanismo, etc.) parecen tener relevancia en la supuesta hibridación, por el estado de trance que puede alcanzar la persona que hace de canal, y porque, como se afirma que Ellos pueden adquirir cualquier forma, se defiende la idea de que pueden hacerse pasar por familiares fallecidos, por santos o, incluso, por la misma virgen María, lo que daría explicación a muchas de las experiencias relatadas por sujetos que realizan prácticas del tipo mencionado.

Tres posibles formas de parasitación

Con respecto a la respuesta del cuerpo humano, se describen tres consecuencias posibles de la invasión:

  • La depredación, donde una entidad se alimenta o consume directamente a otra. Llevaría a la muerte del sujeto que no ha soportado el proceso de parasitación.
  • La parasitación, en la que el parásito vive a expensas del huésped, causándole daño, pero manteniéndolo vivo, algo que se asocia a la extracción de energía o de recursos biológicos humanos.
  • La simbiosis o colaboración, relación de interdependencia donde la tecnología se integra en el cuerpo humano y se hace necesaria para su funcionamiento.

El fin último: la sublimación de la especie

Desde La Quinta Columna, se defiende que nos enfrentamos al fin de nuestro mundo, tal y como lo conocemos, y a un relevo generacional de especies, a un proceso de sublimación de la especie. Argumentan que estamos siendo sometidos a prueba y que las personas mejor adaptadas, que, a su vez, son las que tengan una supuesta mayor moralidad, van a ser seleccionadas para pasar al otro lado; que debemos demostrar ser útiles en este lado para que con la muerte no acabe todo.

No obstante, se afirma que estas inteligencias desconocidas son negativas para los individuos que no están preparados o adaptados a este reto o no desarrollan sus facultades, suponiendo entonces la muerte, pero que son positivas para la especie en conjunto, porque suponen una selección de especies y un potenciador de progreso, siendo el fin último el orden y el perfeccionamiento en la especie humana.

Una conspiración mundial

Las creencias conspiracionistas mencionadas llevan a sus defensores a afirmar que la parasitación está sucediendo en todo el mundo al mismo tiempo, como si existiese una especie de conspiración en la que las personas más influyentes y de cierto poder político, económico, y/o social fueran conscientes de la existencia de esta especie invasora de cuerpos, y se encontrasen ya poseídas, o ejerciesen como colaboradoras de Ellos, incluso para ejercer como mano ejecutora en grandes catástrofes. Incluyen aquí a militares, guardia civil, policía, servicios sanitarios, gobiernos, etc. Para Ricardo Delgado, la mayoría de las personas que están en el poder no sólo son conscientes de la supuesta hibridación, sino que ya han dado paso a la misma.

Desde La Quinta Columna, además, se afirma que, tanto los medios de comunicación (radio, televisión, prensa, redes sociales y otros canales de difusión en Internet), como los sistemas educativos, están intervenidos, y que las películas, obras literarias y contenidos creativos, en general, a los que tenemos acceso, sirven de instrumento para lanzar los mensajes falsos que les conviene a Ellos para la parasitación de la especie humana.

El conocimiento, como instrumento para la parasitación

El conocimiento y el progreso se presentan como enemigos del ser humano. De hecho, llega a afirmarse que nos hacen más gilipollas en el colegio, y justifican esta afirmación en que el sistema educativo se basa en la memorización y no en la lógica, y que con sus métodos consiguen que la gente obedezca como un programa informático.

Además, consideran que Ellos están detrás de cualquier progreso científico-tecnológico, afirmando que pueden ejercer una influencia a nivel psíquico y científico, en función de los que les pueda convenir en cada momento de la historia. Afirman que Ellos crean las condiciones científicas, religiosas e ideológicas que les interesan en cada momento; que utilizan a sus iluminados, haciendo referencia a figuras de la ciencia a las que presuntamente les introducen la idea de lo que a Ellos les interese que aporten al mundo.

En relación al conocimiento del mundo, tocan prácticamente todas las ciencias conocidas afirmando que lo que conocemos sobre la naturaleza está manipulado por Ellos para ocultar que en realidad todo ha sido resultado de su obra. Invitan a dudar de todo: de la forma de la Tierra, de la existencia de las galaxias, de la teoría de la deriva continental para explicar, por ejemplo, los terremotos, de la implicación del ser humano en el efecto invernadero y el cambio climático, de la utilidad o el objetivo de las antenas de telefonía y las placas solares, etc.

Pseudociencia y los riesgos de la desinformación en salud

Dado que se presupone que la presencia de una supuesta especie superior explica todos los misterios de nuestra civilización, se afirma que ello también da explicación a la forma de entender la medicina y la psiquiatría, y los problemas que solemos atender desde el ámbito de salud mental. Entre otros:

  • Difunden información que sugiere la ineficacia de técnicas probadas para la prevención de enfermedades, como puede ser la limitación del consumo de edulcorantes para prevenir enfermedades digestivas y cardiovasculares, la utilidad de las técnicas de respiración para preservar el estado emocional y la calidad de sueño, etc.
  • Como muchas otras pseudociencias, se atreve a dar una explicación alternativa sobre el cáncer, con respecto al cual afirman que son Ellos quienes crean ese ensamblado de forma directa en el cuerpo humano para generar caos o para generar un tumor, que el cáncer que es un caos a nivel celular.
  • Se afirma que los sueños y pesadillas esconden un tráfico de información entre distintas especies humana-no humana, que durante el sueño Ellos aprovechan porque el cerebro está tocado. Igualmente, relacionan el sonambulismo y las parálisis de sueño con la parasitación. Sobre las parálisis de sueño, argumentan que lo que sucede es que Ellos están intentando entrar, que se da un duelo de lucha interna en el que Ellos no han conseguido tomar el control de la persona.
  • Demonizan la psiquiatría, afirmando que Ellos controlan nuestra civilización a través de la misma, y que nos hacen ver que estos problemas son enfermedades mentales o disfunciones neuronales, cuando, en realidad, afirman, podemos encontrar explicación en la supuesta parasitación que produce un desorden a nivel mental.
  • Sobre la transexualidad, dan a entender que es una realidad introducida por Ellos para confundir a la persona y así facilitar la parasitación, englobándola en el mismo grupo de conductas reprobables en el que incluyen la eutanasia y el aborto. Este discurso tránsfobo es muy pernicioso para personas que se encuentren sufriendo disforia de género, especialmente para las más jóvenes, pues dificulta el proceso de autodescubrimiento de nuestra propia identidad, y la demoniza, y produce miedos infundados sobre las presuntas consecuencias negativas de este proceso natural de autodescubrimiento.
  • Consideran las etapas tempranas de la vida, como la infancia y, especialmente, la adolescencia, como etapas de gran vulnerabilidad para la parasitación, y justifican así los problemas emocionales adolescentes por la supuesta parasitación, manifestando expresamente que las emociones negativas a nivel individual, y las enfermedades como la anorexia, vigorexia o bulimia, son una consecuencia de Ellos. Dada la gran vulnerabilidad en las etapas de mayor crecimiento, las consecuencias de no poder identificar los factores implicados en psicopatologías como las descritas, pueden ser fatales para los pacientes.
  • Mencionan que las rupturas de pareja pueden ser también una consecuencia de Ellos, impidiendo que cada miembro de la pareja identifique patrones de pensamiento y comportamiento inadecuados y puedan responsabilizarse en la modificación de los mismos para la mejora de la relación de pareja. Dado que se considera que aquellas personas que no piensen y/o actúen según esperan y desean, están poseídas, se afirma que tu pareja podría estar hibridada, argumentando que esto se puede detectar en comportamientos extraños que salen de la cotidianeidad, en la percepción de que la otra persona tiene la mirada perdida, o muestra cambios de personalidad o cambian de opinión.
  • Sobre el duelo, también se afirma que Ellos aparecen en las experiencias cercanas a la muerte, haciéndose pasar por un familiar fallecido, con el objetivo de parasitar a la persona, lo cual puede invisibilizar síntomas propios de una depresión mayor tras la pérdida, o de un trastorno de estrés postraumático, por ejemplo, en el caso de una experiencia traumática asociada a la muerte.
  • Sobre el suicidio de un hijo, se atreven a afirmar que Ellos podrían haber estado allí presentes intentando desviar a la persona desde el principio, e incluso ser Ellos, directamente, los que le indujeron el suicidio.
  • Sobre el abuso de la cafeína, desde el entorno de La Quinta Columna, se defiende la creencia de que las recomendaciones del gobierno son infundadas y que enviar mensajes preventivos tiene su explicación en la búsqueda de cerebros vagos y fuera del estado de vigilia, probablemente haciendo referencia a la vulnerabilidad para la supuesta parasitación.
  • El miedo al supuesto peligro de parasitación se traduce en un riesgo de aislamiento social y de alejamiento de los recursos tecnológicos más avanzados que facilitan la vida del ser humano a través del progreso. Se argumenta que las ciudades ya están convertidas en campos de concentración y que el objetivo de estos seres invisibles es focalizar a la gente en ciudades pequeñas, de poco recorrido, con lo que el control de antenas sea de máximo rendimiento, llegando a recomendarse, en palabras de Ricardo Delgado, abandonar las ciudades con microondas escalares, calor acumulado, fumigación aérea. Cuando es consultado acerca de la mejor manera de protegerse, recomienda escapar al entorno rural, comprar un terreno, vender su casa, disponer lo esencial, huerto, agua y luz, prácticas de sobrevivir sin ir al supermercado.

Afirmaciones como las anteriores, exponen al paciente a un desconocimiento y alejamiento de la aceptación de su realidad clínica, tan necesarios en el proceso de recuperación, e invisibilizan los factores que realmente pueden estar implicados en sus síntomas. Además, se introduce en el mismo la falsa idea de que puede simplemente dejar de sufrir los síntomas si lo desea con fuerza, y se aumenta el riesgo de que sienta culpabilidad cuando realmente no consiga controlarlos de esta forma ineficaz. Podría, además, llevarle a considerar que los tratamientos clínicos que está recibiendo no le proporcionarán la mejoría esperada, y el riesgo de abandono de dichos tratamientos, y de empeoramiento por alejarse de dichos recursos, aumentaría.

Nuestra salud es lo más importante que tenemos, y, si existe una guerra, no es de flujo energético entre especies, sino del conocimiento científico que nos protege y que nos ayuda a mejorar, fruto del cual la esperanza de vida se ha duplicado en el último siglo, frente a la defensa y el orgullo de la ignorancia más absoluta y aterradora.

Aquí puedes leer la versión extendida de este artículo.  

Artículo elaborado por Carolina López, psicóloga del área de Sectas y Pseudociencias de la Fundación Psicología Sin Fronteras. 

¿Quién soy cuando me miran?

Las redes sociales forman parte del día a día de la adolescencia y han pasado de ser un simple canal de entretenimiento a convertirse en un espacio donde también se construye la identidad y la autoestima. Este artículo explora el impacto de las redes sociales en esa construcción, analizando fenómenos como la comparación social, la validación externa y la creación de una identidad digital idealizada. Desde una perspectiva psicológica y psicoeducativa, se reflexiona sobre los riesgos y las oportunidades del entorno digital y se proponen estrategias de prevención y acompañamiento orientadas a fomentar una relación más consciente, crítica y saludable con las redes sociales durante la adolescencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si lo deseas, AQUÍ puedes descargar el artículo en PDF. 

 

Artículo elaborado por Lucía Martínez López, alumna de la Universidad Cardenal Cisneros, participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

Las redes sociales han sido una parte integral de nuestra sociedad durante las últimas dos décadas. Cambió y evolucionó de una forma específica de interacción en línea a una parte central de la vida diaria de miles de millones de personas en todo el mundo. Hoy en día, no es difícil encontrar en la mayoría de los países personas que tengan cuentas de redes sociales en múltiples plataformas como Instagram, Tiktok o Facebook. A medida que continúa expandiéndose, también aumentan las preocupaciones sobre su impacto en la salud mental de las personas, tanto positiva como negativamente, y cómo se está haciendo. Se ha visto a través de investigaciones que la calidad, más que la cantidad, de las redes sociales puede determinar en gran medida si su uso mejoraría o deterioraría la salud mental del usuario (Marciano et al., 2022).

Aspectos positivos y negativos de las redes sociales

Las redes sociales tienen sus aspectos positivos. En más formas que se siguen expandiendo y mejorando con el tiempo, ha permitido a las personas mantenerse conectadas con amigos y familiares, independientemente de la distancia o el tiempo. Ha ofrecido múltiples formas de conectar los pasatiempos, las comunidades y el apoyo mutuo a través de interacciones en línea. El acceso a la información ha sido generalizado y útil más que nunca. Las noticias recientes son más accesibles y hay información útil disponible, como educación o salud. De alguna manera particular, cuando las personas no pueden tener acceso a los servicios de salud mental, las redes sociales se están convirtiendo en un nuevo método que puede estar presente para las personas de manera más accesible. Se ha descubierto que las redes sociales ayudan a explorar oportunidades para ayudar en la salud mental de las personas. El tratamiento y el apoyo basados en evidencia son más accesibles para las personas que necesitan servicios de salud mental o que enfrentan desafíos de enfermedades mentales. Y sería más fácil de lograr con el tiempo a medida que las redes sociales crezcan como un medio para proporcionar información (Naslund et al., 2020).

Como ocurre con muchas cosas, también hay aspectos negativos en lo que respecta a las redes sociales y cómo también pueden afectar negativamente la salud mental. El uso excesivo de las redes sociales se ha relacionado con resultados adversos como ansiedad, depresión y ciberacoso (Sulaiman et al., 2024). Más estudios han demostrado que la exposición prolongada al contenido de las redes sociales puede aumentar los sentimientos de soledad y estrés, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Y debido a que la capacidad de ocultar la propia identidad no sólo es común sino también fácil de hacer en las plataformas de redes sociales, lo que puede dejar a cualquier persona potencialmente vulnerable al ciberacoso o al acoso en línea, lo que puede tener graves consecuencias psicológicas. Las redes sociales, cuando se usan excesivamente, están relacionadas con una disminución del bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida. Algunos que describirían su uso de las redes sociales como una “adicción”, o en riesgo de tenerla, reportan tener síntomas depresivos y baja autoestima. Por eso es importante ser consciente de los riesgos asociados al uso prolongado de las redes sociales, porque sus contribuciones negativas podrían afectar el funcionamiento cotidiano (Zsila & Reyes, 2023).

La relación entre las redes sociales y la salud mental. El algoritmo.

Es importante agregar que la relación entre las redes sociales y la salud mental es compleja y no unidimensional. Sin embargo, es importante comprender cómo las redes sociales de alguna manera siguen atrayendo la atención de las personas para que las utilicen constantemente. La mayoría de las plataformas de redes sociales, especialmente las más utilizadas y populares, utilizan algoritmos adaptativos diseñados para maximizar el tiempo frente a la pantalla, eligiendo contenido optimizado adaptado a lo que cada persona suele utilizar en las redes sociales. Esto se hace para captar la atención de los usuarios personalizando el contenido presentado, mejorando la participación del usuario adaptando continuamente los feeds a las preferencias individuales y, en algunos casos, sin priorizar las preocupaciones éticas. Se ha demostrado que estos algoritmos son eficaces, especialmente con los adolescentes. Comprender la alfabetización mediática y tener conocimiento de estos algoritmos son buenos métodos preventivos para empezar. Dar prioridad a otras actividades además de las redes sociales, como la actividad física y prevenir el aislamiento social, también es útil para equilibrar el uso de las redes sociales y lograr la moderación (De et al., 2025).

En particular, las redes sociales han impactado de muchas maneras la forma en que las personas ven su propia imagen y han proporcionado una plataforma para comparar entre sí en varios aspectos. Los estudios han demostrado entonces que existen fuertes correlaciones con el uso de las redes sociales, en particular la frecuencia de su uso, junto con una visión negativa de la autoestima y la percepción de su imagen corporal (Ruiz et al., 2022). Esto es especialmente preocupante teniendo en cuenta que las redes sociales son muy utilizadas y consumidas por adolescentes y adultos más jóvenes, lo que significa que los resultados negativos del uso excesivo de las redes sociales podrían tener un gran impacto en las personas a una edad temprana. Las redes sociales podrían hacer que las personas más jóvenes sean más vulnerables a trastornos relacionados con problemas corporales y de autoestima, como los trastornos alimentarios, y potencialmente se sientan más insatisfechos consigo mismos debido a la comparación constante con los demás (Jiotsa et al., 2021).

Es importante señalar que las redes sociales pueden verse como un reflejo del mundo en el que vivimos, y se ha demostrado que muchos de los efectos negativos de las redes sociales afectan la forma en que las normas o culturas pueden influir en las percepciones corporales de diferentes maneras, y las redes sociales pueden ser un vehículo para ese propósito (Merino et al., 2024). Las redes sociales han demostrado tener un impacto en muchos aspectos de la vida diaria de las personas y el sueño es uno de esos aspectos. La calidad del sueño se ha visto enormemente afectada en los adolescentes, su disfunción diaria y la duración del sueño han disminuido porque sienten que tienen que permanecer más tiempo en las redes sociales en lugar de priorizar el sueño, lo que ha provocado problemas como la depresión (Pirdehghan et al., 2021).

En general, siempre es importante prestar atención a cómo nos impactan las redes sociales, se han convertido en la plataforma más grande del mundo pero también en un lugar donde potencialmente podríamos reforzar negativamente nuestros problemas o inseguridades y empeorarlos, así como en una plataforma donde se puede difundir y creer información errónea sin verificación de la información. Para los adolescentes, es importante que conozcan los peligros de un mal uso de las redes sociales, y es una etapa de desarrollo muy importante que es muy vulnerable a los aspectos negativos que las redes sociales pueden reflejar fácilmente. Dar prioridad a la orientación adecuada de los padres es una forma muy útil de educarlos adecuadamente sobre los aspectos nocivos de las redes sociales, y las mismas enseñanzas se pueden utilizar para las personas mayores que también están conociendo las redes sociales, evitando la difusión de información errónea y cómo percibir el contenido proporcionado en las redes sociales. Las redes sociales tienen sus aspectos positivos, y cuando se trata del acceso interactivo actual con su velocidad y facilidad de dificultad, así como de comunicación y compromiso, han logrado convertirse en una parte integral de nuestras vidas. Pero como muchas cosas, puede causar daño si se trata de manera irresponsable y es mejor conocer sus aspectos positivos y negativos antes de usarlo.

Referencias

De, D., Jamal, M. E., Aydemir, E., & Khera, A. (2025). Social Media Algorithms and teen Addiction: neurophysiological impact and ethical considerations. Cureus. https://doi.org/10.7759/cureus.77145

Marciano, L., Ostroumova, M., Schulz, P. J., & Camerini, A. (2022). Digital Media Use and Adolescents’ Mental Health During the COVID-19 Pandemic: A Systematic Review and Meta-Analysis. Frontiers in Public Health, 9. https://doi.org/10.3389/fpubh.2021.793868

Merino, M., Tornero-Aguilera, J. F., Rubio-Zarapuz, A., Villanueva-Tobaldo, C. V., Martín-Rodríguez, A., & Clemente-Suárez, V. J. (2024). Body Perceptions and Psychological Well-Being: A Review of the Impact of Social Media and Physical Measurements on Self-Esteem and Mental Health with a Focus on Body Image Satisfaction and Its Relationship with Cultural and Gender Factors. Healthcare, 12(14), 1396. https://doi.org/10.3390/healthcare12141396

Naslund, J. A., Bondre, A., Torous, J., & Aschbrenner, K. A. (2020). Social media and mental Health: benefits, risks, and opportunities for research and practice. Journal of Technology in Behavioral Science, 5(3), 245–257. https://doi.org/10.1007/s41347-020-00134-x

Pirdehghan, A., Khezmeh, E., & Panahi, S. (2021). Social Media Use and Sleep Disturbance among Adolescents: A Cross-Sectional Study. Iranian Journal of Psychiatry. https://doi.org/10.18502/ijps.v16i2.5814

Ruiz, R. M., Alfonso-Fuertes, I., & Vives, S. G. (2022). Impact of social media on self-esteem and body image among young adults. European Psychiatry, 65(S1), S585. https://doi.org/10.1192/j.eurpsy.2022.1499

Jiotsa, B., Naccache, B., Duval, M., Rocher, B., & Grall-Bronnec, M. (2021). Social Media Use and Body Image Disorders: Association between Frequency of Comparing One’s Own Physical Appearance to That of People Being Followed on Social Media and Body Dissatisfaction and Drive for Thinness. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(6), 2880. https://doi.org/10.3390/ijerph18062880

Sulaiman, W. a. W., Malek, M. D. H., Yunus, A. R., Ishak, N. H., Safir, D. M., & Fahrudin, A. (2024). The Impact of Social Media on Mental Health: A Comprehensive review. South Eastern European Journal of Public Health, 1468–1482. https://doi.org/10.70135/seejph.vi.2564

Zsila, Á., & Reyes, M. E. S. (2023). Pros & cons: impacts of social media on mental health. BMC Psychology, 11(1). https://doi.org/10.1186/s40359-023-01243-x

 

Artículo elaborado por Mohamad Hassan, alumno de la Universidad Europea de Madrid (UEM), participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

Desde hace no mucho tiempo, cada vez ha ido adquiriendo más peso la búsqueda de la felicidad para las personas, aunque ha sido siempre uno de los objetivos más anhelados por muchos seres humanos. En los últimos años, como si fuese una moda, se ha ido haciendo mayor difusión sobre esta temática de la mano de divulgadores que han ido deformando los estudios científicos que hay al respecto (sobre psicología positiva, felicidad, optimismo, entre otras).

A continuación, vamos a presentar algunos comentarios que son similares a lo que podemos leer a través de diferentes fuentes de información y medios (de comunicación, profesionales de la psicología, redes sociales) y que pertenecen a falsos discursos que, en un primer vistazo, parece que tienen sentido. Por ello, nos vemos en el compromiso de desmontar este tipo premisas:

  • Nadie puede hacerte daño si eliges que no te afecte: FALSO.

No podemos decidir sobre si algo nos afecta o no. Pero si nos afecta podemos gestionarlo para disminuir el nivel de malestar cuando esto es posible, ya que, en muchas ocasiones, el nivel de malestar que se experimenta es totalmente lícito y humano. Es decir, este tipo de afirmación acerca de decidir que algo no nos afecte, acaba culpando a las personas de sentirse mal si alguien les ha hecho daño. Se elimina la responsabilidad sobre el perpetrador del daño y se suma responsabilidad al que se ha sentido afectado por ello. Sería como decir: “Si te alguien te ha hecho daño, es culpa tuya”. Por lo que se puede generar en la persona un sentimiento de culpa irracional.

  • Para ser feliz hay que elegir serlo: FALSO.

Ser feliz es algo que muchos pretendemos. Elegimos ser felices cada día y no por ello somos más felices, estamos expuestos a desgracias, disgustos, problemas, que forman parte de la vida. Reducir un concepto tan complejo a algo como una decisión puede resultar confuso para cualquier persona que decida poner esto en práctica sin ningún resultado. Podría ser cierto, que para mejorar nuestras vidas es importante que pongamos de nuestra parte con diferentes acciones, aunque ello no nos dé una garantía de conseguirlo. Aún con ello, tendremos momentos en los que experimentemos sensación de mayor bienestar y, en otros, menor o, directamente, malestar, independientemente de nuestra elección de ser felices o no. Asimismo, no hay evidencia científica a favor sobre la mera decisión de ser felices y que por ello, consigamos serlo.

De nuevo, esta afirmación, sin explicarla, fomenta la culpabilidad de sentirse mal en cualquier momento: “Si te sientes mal, es porque no has elegido ser feliz, es tan fácil como decidirlo”.

  • Si haces X cosa serás fuerte mentalmente y feliz: FALSO.

En cuanto a la última frase, ya hemos hablado de que, por el momento, no se ha encontrado una fórmula mágica para ser feliz pero… ¿y para ser fuerte? “Si no haces tal cosa, no serás fuerte y si lo haces y te sientes mal es que no estás lo suficientemente comprometido…”, por ejemplo. Este discurso promueve el concepto de “debilidad” ante una persona que lo está pasando mal, cuando poca relación tiene el sufrimiento con ser débil. Además fomenta que la persona no exprese sus emociones para aparentar esa “fortaleza” e invalidarlas, quedando éstas sin poderse gestionar en caso de que así tenga que hacerse. Primero habría que atender a cuál es el concepto de fortaleza o debilidad al que se refieren, puesto que cada persona puede tener un concepto diferente asumido.

  • La ansiedad y la depresión son producidos por necesitar cosas: FALSO.

En primer lugar, te introducen en un callejón sin salida dado que todos tenemos necesidades que cubrir, si eso fuese así, podríamos sufrir ansiedad o depresión prácticamente, en la totalidad de la población mundial. Además, no está comprobado que necesitar cosas sean una causa de la ansiedad y/o depresión. A día de hoy hay bastante evidencia mediante el método científico que señala diversos determinantes de estas afecciones, debido a que son muchos los factores que pueden influir y que pueden estar en una compleja interacción. Como por ejemplo factores ambientales o situacionales (como adversidades sufridas, educación, etc) o psicológicos (como tener esquemas de pensamiento o creencias distorsionadas o poco saludables).

 

Las afirmaciones que se han rebatido en esta publicación, a priori están disfrazadas de elocuencia, significado teórico y práctico, con una apariencia de utilidad y sencillez. Nada más lejos de eso, la base que los sostiene se resquebraja tras realizar unas cuántas preguntas.

 

Tras el breve análisis mostrado y basado en lo descubierto por la ciencia a día de hoy, podemos visualizar cómo este tipo de comentarios son engañosos y llevan al perjuicio de la salud de la persona más que a su felicidad. Para protegernos un poco, con respecto a los estudios realizados hasta ahora, es importante conocer cuál es la definición de felicidad que se trabaja en ellos. Si la felicidad consiste en pequeños momentos de la vida o detalles, si es la ausencia de problemas, etc. Pues de ello también depende la interpretación de cada trabajo o afirmación. Así como es de gran relevancia, leer la evidencia científica publicada y con ello la discusión que figura en ella. Ya que en cada publicación, figura una crítica de mejoras de ese estudio, contaminación de las muestras o insuficiencia de las mismas, entre otras. Esto puede determinar que no sólo un estudio es suficiente como para confirmar las hipótesis de una manera útil o válida y fiable.

La proliferación de consejos psicológicos y de medicina se ha ido incrementando con el uso de las redes sociales y con la instantaneidad de internet, sobre todo con la moda de los reels que actualmente, son los tipos de publicaciones más consumidos por las personas. Sin embargo, estas recomendaciones, aunque pueden ser dadas por personas tituladas y con experiencia, pueden caer en una mala praxis al no tener como base un explicación comprobada, evidenciada, científica.

Y cuando hacemos énfasis en el proceso científico es porque para aplicar algo a la salud, ya sea de índole física o psicológica, es necesario que nos orientemos por utilizar métodos con alta fiabilidad.

Rebeca Pozuelo Coordinadora psicóloga Área Sectas y Pseudoterapias.

La familia suele ser nuestro primer lugar de cuidado, aprendizaje y protección. Además, es el espacio donde empezamos a experimentar todas las emociones, tanto positivas como negativas. Según crecemos, se generan emociones más complejas, entre ellas la culpa. Todas las emociones, aunque son adaptativas en un principio, pueden volverse lo contrario y afectarnos en el día a día. La culpa, en su función adaptativa, nos posibilita reparar errores y mantener vínculos; sin embargo, puede volverse dañina cuando aparece de forma constante o se utiliza como herramienta de control emocional.

La culpa en el entorno familiar tiene raíces profundas, y numerosos estudios muestran cómo se relaciona con patrones de crianza, expectativas culturales y dinámicas afectivas que afectan a la familia durante generaciones.

¿Qué entendemos por culpa en el entorno familiar?

La culpa surge cuando sentimos que hemos hecho algo mal o como consecuencia de nuestros actos hemos fallado a alguien relevante para nosotros. Dentro del contexto familiar, dicha emoción suele estar influida por la necesidad de aprobación, la búsqueda de armonía y el temor al conflicto, entre otras razones.

Diversas investigaciones de psicología del desarrollo revelan que los niños son especialmente sensibles a la culpa cuando crecen en entornos donde la valoración de toda la familia, pero  especialmente de las figuras parentales o de apego, depende del comportamiento, el rendimiento o la obediencia (Thompson et al., 2000). Si se dan de forma continuada, estas experiencias tempranas, con el tiempo pueden convertirse en un patrón emocional estable en la edad adulta.

La “culpa parentificada”: cuando cuidar se vuelve obligación

Uno de los fenómenos más estudiados es la parentificación, un proceso en el que los roles se invierten y, mientras que los padres asumen el rol de hijos, el hijo asume responsabilidades correspondientes al adulto, tanto emocionales como prácticas. Esto se puede deber a diversos factores pero ocurre principalmente en familias atravesadas por estrés, enfermedad, conflictos
o estilos parentales altamente dependientes.

Las investigaciones de Hooper (2007) muestran que existe una relación entre los hijos parentificados y la experimentación de niveles altos de culpa. Entre los diversos tipos de culpa, desarrollan especialmente la culpa empática (“si no cuido a mi madre, sufrirá”) y la culpa existencial (“tengo la responsabilidad de mantener la familia unida”). Aunque a veces estos hijos desarrollan una gran  capacidad de cuidado, la parentificación desencadena que también presenten más riesgo de ansiedad, autoexigencia y dificultades para poner límites.

La culpa como forma de vínculo: mensajes que dejan marca

En muchas familias, la culpa aparece mediante mensajes sutiles altamente poderosos:

  • “Con todo lo que he hecho por ti…”
  • “Si no vienes, me harás sentir solo/a”
  • “Haz lo que quieras, pero me decepcionas”

Este tipo de comunicación se conoce como culpabilización parental, y se ha demostrado en diversos estudios que tiene un impacto en el bienestar emocional de las personas que reciben este tipo de mensajes frecuentemente. Según investigaciones de Byers et al. (2018), la culpa utilizada como estrategia de control predice mayor angustia emocional y menor autonomía en adolescentes y adultos jóvenes. Incluso cuando no hay un daño real, se puede sentir que las propias decisiones hieren a los demás, especialmente cuando la obligación se mezcla con el cariño.

Culpa y lealtades familiares: el peso invisible de pertenecer

Las familias transmiten normas implícitas “sobreentendidas”, normalmente provenientes de la cultura y la religión: “esto es lo que se espera de ti”, “así se hace en esta familia”. En ciertas familias en las que o bien todos los integrantes siguen un mismo patrón o bien se aceptan estas normas, pueden dar cohesión; sin embargo, en otras familias en las que una persona se diferencia, busca independencia o toma decisiones que no encajan con la tradición familiar, pueden generar culpa.

Existen investigaciones que establecen una relación entre culpa vinculada a estas lealtades y la dificultad para independizarse, sostener relaciones de pareja sanas o tomar decisiones profesionales libres (García & Moneta, 2013).

Consecuencias psicológicas de la culpa crónica

A pesar de que, como se ha mencionado al principio, la culpa es una emoción necesaria, cuando esta se vuelve excesiva o injustificada puede generar efectos nocivos en las personas como:

  • Autoexigencia y perfeccionismo.
  • Ansiedad.
  • Depresión, especialmente cuando se transforma en vergüenza.
  • Dificultad para poner límites.
  • Sensación de responsabilidad excesiva por el bienestar emocional de otros.

Los estudios distinguen entre culpa adaptativa, aquella que ayuda a reparar y conectar, y culpa desadaptativa, aquella que es la que perdura incluso cuando no hemos hecho nada malo o cuando el daño es imaginado.

¿Cómo trabajar esta culpa?

La culpa se puede trabajar de diversas maneras. Las investigaciones en psicología han identificado varias estrategias eficaces:

1. Diferenciar responsabilidad de culpa

No todo lo que ocurre en la familia depende de nosotros ni todo lo que hacemos afecta a la familia. Aprender a distinguir lo que está bajo nuestro control disminuye la culpa que experimentamos.

2. Reformular los mensajes familiares

Cambiar la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos. Si en vez de decir “debería hacer…” se sustituye por “me gustaría hacer…”, se contribuye a construir autonomía emocional.

3. Poner límites desde el afecto

La evidencia científica expone que aquellas personas con límites claros experimentan menos culpa y más bienestar (Steiner et al., 2019).

4. Trabajo terapéutico

El trabajo en terapia, especialmente aquellas terapias basadas en autocompasión y enfoque sistémico han demostrado eficacia a la hora de reducir la culpa persistente y mejorar la relación en el contexto familiar (Gilbert, 2010).

Conclusión

La culpa forma parte de nosotros mismos y nos afecta en todos los ámbitos de forma natural. Pero cuando aparece como una carga constante o como herramienta de control, puede afectar profundamente nuestro bienestar. Si comprendemos cuál es su origen y qué papel desempeña en nuestra historia familiar podremos empezar a relacionarnos con ella más sana, nunca desde la obligación, sino desde el cuidado.

Referencias bibliográficas:

  • Byers, E. S., et al. (2018). Parental guilt induction and psychological adjustment in young adults. Journal of Family Psychology.
  • Gilbert, P. (2010). Compassion Focused Therapy. Routledge.
  • García, F., & Moneta, G. (2013). Family loyalty, individuation, and psychological outcomes in emerging adults. Journal of Adult Development.
  • Hooper, L. M. (2007). The application of attachment theory and family systems theory to the phenomena of parentification. The American Journal of Family Therapy, 35, 113–125.
  • Kim, S., Thibodeau, R., & Jorgensen, R. (2011). Shame, guilt, and depressive symptoms: A meta-analysis. Psychological Bulletin, 137(1), 68–96.
  • O’Connor, L. E., Berry, J. W., & Weiss, J. (2002). Interpersonal guilt, shame, and psychological problems. Journal of Personality Assessment, 79(3), 598–621.
  • Thompson, R. A., Meyer, S., & McGinley, M. (2000). Understanding values, morality, and guilt in childhood. In Handbook of Emotions (2nd ed.).
  • Steiner, A., Allemand, M., & McCullough, M. (2019). Effects of boundary-setting training on guilt and autonomy. Journal of Counseling Psychology.

Artículo elaborado por Patricia Careaga Repiso, alumna de la Universidad Europea de Madrid, participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

Introducción. Los bebés robados

Durante los cuarenta años de dictadura franquista, y hasta ya entrada la democracia, en España tuvo lugar uno de los delitos más silenciados y, a su vez, con mayor implicación y difusión mediática de la historia reciente. En el año 2010, los casos de mujeres que habían dado a luz en clínicas y maternidades a neonatos que fallecieron en extrañas circunstancias se hicieron noticia (Tortosa, 2014). Entonces, el término ‘bebés robados’ se popularizó dando comienzo a distintas iniciativas sociales y actuaciones judiciales en busca de la aclaración de la numerosidad de casos de sustracciones de menores sucedidos desde finales de la Guerra Civil hasta los primeros años de democracia en España.

El fenómeno delictivo de los bebés robados engloba una heterogeneidad de situaciones, todas relacionadas con las adopciones irregulares sucedidas en el seno del Estado español durante el siglo XX. A lo largo de este tiempo, multitud de menores fueron sustraídos de cárceles, clínicas, maternidades y centros de internamiento pasando a ser objeto de un delito motivado ideológicamente en sus inicios (Vinyes et al., 2002), y al que, con posterioridad, se le sumarían motivaciones adyacentes como el lucro, sustentadas por una estructura de poder e impunidad (Esteso y Luque, 2018).

El desarrollo del delito: etapas y motivaciones

El delito de sustracción de menores en España presentó una evolución diferenciada en dos etapas. El primer periodo, comprendido durante los años cuarenta y cincuenta, se enmarcó bajo un contexto de represión dictatorial donde la separación de multitud de niños de su familia biológica se justificó como medida de “higiene racial” (Vicedo, 2021) en aras a la regeneración del espíritu nacional español. El final de la Guerra Civil española supuso la búsqueda, por parte de la dictadura franquista, de diferentes medios de instauración de la ideología fascista y nacionalcatólica, mientras acababan con cualquier resquicio y manifestación del enemigo. La patologización y negación de la condición humana de los militantes republicanos fue el primer paso hacia su anulación política y social. De este modo, desde el Gabinete de Investigaciones Psicológicas, el comandante Vallejo Nágera se centró en “investigar las raíces psíquicas del marxismo”1 llegando a concluir y promover, partiendo de la consideración de la raza como adquisición cultural derivada del ambiente, las medidas de higiene racial y eugenesia positiva. Y es que, si militaban “en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales (…), la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de esta plaga tan temible” (Vallejo Nágera, 1939, p.52).

Así se produjo el comienzo de la separación de multitud de menores sustentada por un “entramado legal ex profeso” (Vicedo, 2019, p.360) que abrió paso a las deportaciones de estos niños al ámbito tutelar pasando a depender su custodia de la red asistencial falangista. El Decreto sobre los huérfanos de la revolución y la guerra publicado en 1940 establecía, en su tercer artículo, que dicha tutela sería confiada, en defecto de la propia familia, a causa de existir “razones fundadas para estimar nocivo a este -el menor- para sus intereses de orden formativo y moral” (art. 4), a personas de “reconocida moralidad, adornadas de garantía que aseguren la educación de los huérfanos en un ambiente familiar irreprochable desde el triple punto de vista religioso, ético y nacional” (art. 3). Un articulado que, en última instancia, reducía la operación de la pérdida de la tutela a criterios de carácter arbitral, únicamente dependientes de la opinión política que merecían los familiares según las autoridades. La Ley del 4 de diciembre de 1941 culminó esta arquitectura legal ofreciendo legitimidad al cambio de nombre de multitud de hijos de presos, fusilados y exiliados y abriendo una vía más a las adopciones irregulares y su silenciamiento (Vinyes et al., 2002).

Durante su segunda etapa, y debido al cambio contextual sufrido por el régimen, asociado a su etapa de aperturismo que conllevó la entrada de España en la ONU, la práctica de sustracción de menores y adopciones irregulares que se había mantenido vigente durante más de veinte años adoptó un cambio en su estructura y organización. Todo ello con la intención de dar respuesta a la demanda social de niños por parte de familias afines al régimen, económica y socialmente bien posicionadas, que hasta entonces se había visto satisfecha. El robo de bebés se estableció, entonces, en torno a una red que involucraba a “instituciones de caridad y beneficencia, inclusas, casas cuna, hospitales privados y públicos, casas de maternidad (…), entre otros” (Vicedo, 2019, p.362) y cuya actuación se vio propiciada por el carácter privado que regía los procesos de adopción hasta 1987 (Vicedo, 2021), cuando se atribuye la competencia exclusiva en materia de adopción al Estado para evitar, tal como señala la Ley 21/1987, “la odiosa existencia del tráfico de bebés”2.

En este periodo se consolida un modus operandi caracterizado por el engaño a mujeres solteras, pobres o jóvenes a quienes se informaba falsamente de la muerte de sus hijos al nacer (Esteso, 2012) o se negaba la recuperación de su tutela tras el ingreso de sus hijos en centros de beneficencia (de Tena, 2014). Los recién nacidos eran entregados, a cambio de donaciones o pagos, a familias consideradas aptas para la crianza en un intento de imponer una moral familiar tradicional y favorecer la vigencia de la institución familiar desde el punto de vista nacionalcatólico. Las sustracciones en las clínicas de maternidad se producían, también, por coerción, sobre todo, en los casos de madres solteras y mujeres ingresadas en pisos o casas de maternidad que, tras el parto, eran coaccionadas a la entrega de su hijo en adopción como medio para evitar el estigma de la maternidad en calidad de soltera. Coacción también sufrida por las mujeres y niñas ingresadas en los diferentes reformatorios y correccionales para madres solteras dependientes del Patronato de Protección a la Mujer (García del Cid, 2012). Un organismo constituido formalmente en el año 1942, dependiente del Ministerio de Justicia y presidido por Carmen Polo de Franco, encargado de “velar por las jóvenes caídas o en riesgo de caer” (García del Cid, 2012, p.9) y cuyas maternidades se dirigían, tal como referían sus propios boletines informativos (1971), a voluntarias y forzadas, huidas, rechazadas, rabiosas, listas, tontas, analfabetas, educadas, groseras. Y no hay, no puede haber clasificación, porque no existe, no puede haber discriminación, puesto que el signo único que cuenta es el estado de gestación o la maternidad.

Las voces de las víctimas

La verdadera comprensión de la profundidad de este fenómeno requiere de la escucha y reconocimiento de las voces de sus víctimas. El archivo público Maternidades robadas (Mujer y Memoria, s.f.) recoge los testimonios de distintas víctimas cuyo análisis permite reconstruir el daño ocasionado desde el relato y la narrativa de sus historias. Sus relatos reflejan no solo las consecuencias psicológicas derivadas de la pérdida, sino también una profunda comprensión crítica de los mecanismos ideológicos, económicos e institucionales que sostuvieron este fenómeno criminal a lo largo de tantos años.

Ideología y Poder

En la revisión del discurso de las víctimas, podemos observar cómo la ideología marca para ellas el inicio de la práctica del delito, pasando a ser sustituida por la motivación de lucro a medida que avanzaban las décadas y, en especial, tras el comienzo de la democracia. Algunas víctimas reconocen no haber estado posicionadas políticamente en el momento del robo, sin embargo, sus discursos coinciden en la identificación de la pertenencia a una clase social media-baja como factor determinante en su victimización y destacan cómo la ideología franquista, basada en un modelo de familia nacionalcatólica, legitimó la separación forzosa de madres e hijos.

Empezó por motivo ideológico y con el tiempo pues se convirtió en… en un negocio. Pero, para mí, desde luego que… que tiene que ver con la dictadura franquista porque era una época oscura y donde la gente era ignorante y… y en estos casos, esas madres no podían… o sea, era gente de bajo nivel cultural, familias humildes a las que les pasaba. Es mucha casualidad. Nunca le pasaba a gente preparada ni a gente… con una economía saneada. Entonces, para mí sí que tenía mucho que ver. Eran las víctimas perfectas para… este genocidio.

Asimismo, las víctimas coinciden en la identificación del poder residual del Estado franquista como facilitador de la comisión del delito en democracia. La vigencia de las leyes franquistas, la permanencia en altos cargos de los diferentes agentes implicados en los robos, y la influencia del poder económico y social de las familias adoptantes habrían facilitado, según estas, la impunidad asociada al delito, aún hoy en día.

Desigualdad y lucro

Al igual que la ideología, la desigualdad y vulnerabilidad social son identificadas por los testimonios como factores predisponentes a su victimización y dificultades a la hora de actuar judicialmente y buscar la reparación del daño ocasionado. El lucro es identificado como motivación principal tras las sustracciones llegando las víctimas a referirse al delito como un robo o negocio y, a sí mismas, como mercancías.

A nosotros nos utilizaron, a las madres, como meras mercancías. Ellos ponían, por decirlo de alguna manera, las fábricas, que eran los hospitales públicos y privados, y allí íbamos nosotros pues como el transportista que lleva la mercancía: llegábamos allí, nos quitaban a nuestros niños, nos engañaban con que había fallecido y se lo vendían al mejor postor.

Consecuencias psicológicas y daño ocasionado

Las consecuencias emocionales y psicológicas narradas en los testimonios son numerosas y devastadoras. Las mujeres describen sentimientos de culpa, duelo no resuelto, y una profunda desconfianza hacia las instituciones. La pérdida de sus hijos, unida al silencio social impuesto durante años, generó daños psíquicos prolongados que persisten en el tiempo.

Además, el desconocimiento sobre la verdadera suerte de sus hijos ha impedido cerrar el proceso de duelo, y la ausencia de acceso a la verdad y estigmatización social genera una victimización secundaria que se refuerza con cada intento fallido de búsqueda.

Estos hechos te producen una sensación de que no has sabido llevar la situación… un sentimiento de culpa por no haber sabido hacer nada en aquel momento. Esto ha hecho que en el tiempo yo misma me hiciera una víctima revictimizada.

Asimismo, encontramos multitud de menciones de las víctimas al proceso de embarazo y parto; y el trato violento recibido por el personal sanitario durante el mismo. Las madres refieren haber sido víctimas de negligencias y haber recibido comentarios desconsiderados con alto componente violento y estigmatizante por parte de los profesionales de la salud encargados de su cuidado.

Ausencia de reparación y olvido institucional

Un eje transversal a los testimonios es la denuncia de la falta de reconocimiento oficial y de reparación efectiva. Las víctimas sienten que el Estado ha desatendido su derecho a la verdad y la justicia. Especialmente relevante es la percepción del olvido como forma de violencia simbólica y estructural, una ausencia de políticas de memoria que, unida a la desprotección judicial, perpetúa una doble victimización: primero por la sustracción de los hijos y luego por el abandono institucional.

El ser reconocidos como víctimas, la implicación, la primera que tiene, es que automáticamente cuando eres víctima tienes unos derechos (…). Nos sentimos totalmente ninguneados. Como que no existimos, somos las víctimas invisibles.

Conclusión. Una herida por sanar

Frente al abandono e inacción estatal, las asociaciones de víctimas han desempeñado un papel crucial en la lucha contra el olvido encarnándose como espacios de apoyo emocional y consuelo. Las víctimas coinciden en la necesidad de concienciar a la sociedad como mecanismo para prevenir tanto el olvido, como la posible futura repetición del delito; e identifican el robo de bebés como una vulneración de los derechos humanos, un maltrato contra la mujer y un fenómeno con implicaciones sociales donde la falta de memoria ocupa el lugar central.

La falta de memoria (…) eso es lo que perjudica. Porque cuando una cosa se sabe, se puede evitar; si no se sabe, no.

La situación de impunidad que acompaña, hoy en día, a la cuestión de los bebés robados merece una respuesta eficaz e integral capaz de garantizar el acceso a la verdad, la justicia, la reparación y el establecimiento de garantías de no repetición de lo ocurrido. La sociedad española, como Estado de Derecho, tiene la obligación de atender a las necesidades de la ciudadanía y velar por la consecución de la justicia social, y, únicamente, mediante la memoria, reconocimiento y respuesta a las consecuencias de su historia podrá dar por cumplida dicha obligación.

El 6 de marzo de 2020 fue presentada en el Congreso de los Diputados la Proposición de Ley sobre bebés robados en el Estado español. A día de hoy, su aprobación sigue pendiente…

 


1 Fuente: Hoja de Servicios del teniente coronel Antonio Vallejo Nágera, LGA: B-382. Archivo General Militar, Segovia.

2 Fuente: Preámbulo de la Ley 21/1978, de 11 de noviembre, por la que se modifican determinados artículos del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de adopción.

Referencias bibliográficas

Esteso, M. J. (2012). Niños robados: de la represión franquista al negocio. Diagonal.

Esteso, M. J. y Luque, S. (2018) El robo de bebés desde una perspectiva de género. Revista Nuestra Historia. 5, pp.169-176.

García del Cid, C. (2012). Las desterradas hijas de Eva. Algón Editores.

Mujer y Memoria (s.f.). Maternidades robadas. https://mujerymemoria.org/maternidades_robadas/

de Tena, F. G. (2014). “Nos encargamos de todo”: robo y tráfico de niños en España. Clave intelectual.

Tortosa (2014). “Los niños perdidos del franquismo”: Último episodio de la memoria de la dictadura. Journal of Catalan Studies.

Vallejo Nágera, A. (1939). La locura y la guerra: psicopatología de la guerra española. Librería Santarén.

Vicedo, R. V. (2019). La desaparición forzada de los” niños robados” en el Estado español: lecciones desde el Derecho Internacional en la lucha por la verdad, la justicia y la reparación. Anuario de los Cursos de Derechos Humanos de Donostia-San Sebastián: Donostiako Giza Eskubideei Buruzko Ikastaroen Urtekaria, (19), 353-410.

Vicedo, R. V. (2021). La represión franquista sobre la maternidad: Los “niños robados” y la necesidad de incluir una perspectiva de género en la memoria democrática. Revista valenciana d’estudis autonòmics, (66), 399-442.

Vinyes, R., Armengou, M., y Belis, R. (2002). Los niños perdidos del franquismo. Barcelona: Plaza & Janes Editores.

 

Artículo elaborado por Elena Fernández González, alumna de la Universidad Europea, participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

¿Qué entendemos por homofobia?

La palabra homofobia se empezó a usar en los años 60 para describir el miedo, desprecio o rechazo que algunas personas sentían hacia personas homosexuales. En ese entonces, muchas ideas sobre la homosexualidad estaban teñidas de prejuicios y conceptos erróneos, e incluso la ciencia consideraba que ser homosexual era una enfermedad.

Más tarde, en 1973 se eliminó del DSM-III la categorización de la homosexualidad como una enfermedad y se empezaron a reconocer socialmente los derechos del colectivo LGTB. Sin embargo, la homofobia sigue estando presente, y en la actualidad algunos autores hacen una distinción entre homofobia manifiesta y homofobia sutil. La primera, manifiesta, que es la forma más tradicional de prejuicio, se refiere a las conductas hostiles y de claro rechazo a las minorías, mientras que la segunda se refiere a la expresión sutil y encubierta del prejuicio (miradas, estereotipos, etc.).

Hoy en día la conceptualización de la homofobia se ha ampliado, gracias a los trabajos de Herek en 2004, que exponían las limitaciones del término y proponían otros términos alternativos como estigma sexual, heterosexismo o prejuicio sexual, para entender mejor cómo se estructura la discriminación hacia las personas no heterosexuales.

Homofobia interiorizada

La homofobia interiorizada ocurre cuando personas homosexuales o bisexuales interiorizan las ideas negativas que la sociedad ha transmitido sobre la homosexualidad. Esto puede suceder incluso antes de que esa persona se reconozca como homosexual o bisexual. Al crecer en un entorno donde ser “diferente” se ve como algo malo, muchas personas interiorizan esas creencias y las aplican sobre sí mismas.

Esto no solo genera vergüenza o culpa respecto a su propia identidad, sino que también puede provocar rechazo hacia otras personas LGBT, negación de la orientación sexual propia o miedo a decir públicamente la propia orientación sexual. En muchos casos, esta autonegación afecta gravemente la autoestima y el bienestar emocional.

Estudios han demostrado que la homofobia interiorizada puede estar relacionada con sentimientos de ansiedad, depresión, aislamiento y, en los casos más graves, ideación suicida. No se trata solo de un problema individual, sino que es el reflejo de los prejuicios aún existentes en la sociedad.

El estrés de minorías

Las personas LGBT, y en general las personas pertenecientes a minorías sociales suelen enfrentarse a lo que se llama estrés de minorías, que se trata de un estrés provocado por vivir en una sociedad que considera ciertas identidades como inferiores o fuera de la normalidad.

Este tipo de estrés puede venir de dos formas:

  • Estresores externos (distales): insultos, discriminación, leyes injustas, violencia, rechazo familiar, etc.
  • Estresores internos (proximales): miedo al rechazo, necesidad de ocultar quiénes son, o el sentimiento de que hay algo “malo” en uno mismo.

Ambos tipos de estrés se combinan y pueden tener un impacto profundo en la salud mental. Las estadísticas muestran que las personas LGBT tienen un mayor riesgo de sufrir depresión, ansiedad, abuso de sustancias y pensamientos suicidas.

¿Qué se puede hacer? El papel de la psicología afirmativa

Frente a este panorama se desarrolló lo que se conoce como psicología afirmativa, que vino de la mano del psicólogo Alan K. Malyon en 1982 en EE. UU. y se extendió por Europa. Se trata de un enfoque que busca apoyar a las personas LGBT en el proceso de aceptarse, valorarse y vivir con plenitud. El objetivo es crear un espacio seguro donde las personas puedan cuestionar los mensajes negativos que han interiorizado, trabajar su autoestima y reconectar con su identidad de manera positiva. Este tipo de terapia puede traer numerosos beneficios, como:

  • Sensación de estar en un espacio seguro y libre de juicios en el que poder expresarte con libertad
  • Validación de tu identidad y empoderamiento: reducción de la homofobia interiorizada y construcción de una visión más adaptativa sobre uno/a mismo/a
  • Fortalecimiento de la autoestima, promoviendo la aceptación de uno/a mismo/a
  • Manejo del estrés de minorías: te puede dotar de herramientas para afrontar situaciones de discriminación
  • Acompañamiento en procesos de transición de género
  • Mejora de las relaciones interpersonales, tomando en cuenta los desafíos relacionados con la diversidad sexual y de género, y ayudando a desarrollar herramientas para mejorar las relaciones familiares y sociales

Para finalizar, y dados los beneficios mencionados de la terapia afirmativa, es recomendable que en caso de estar sufriendo algún tipo de malestar relacionado con la homofobia interiorizada, contactes con especialistas en este ámbito. En este sentido, el Mapa de recursos LGTBI+ del Ministerio de Igualdad permite buscar recursos por localización: Mapa de recursos de apoyo al colectivo LGTBI

Referencias

Balducci, J., Ferrari, S., Galeazzi, G. M., Mattei, G., Mongelli, Perrone, D. y F. Sacchetti, A. (2019). Minority stress and mental health among LGBT populations: an update on the evidence. Minerva Psichiatrica, 60(1), 27-50. DOI: 10.23736/S0391-1772.18.01995-7

Betancor, V., Coello, E., Quiles, M. N., Rodríguez, A. y Rodríguez, R. (2003). La medida de la homofobia manifiesta y sutil. Psicothema, 15(2), 197-204

Bhugra, D., Castaldelli-Maia, J.M., De Berardis, Torales, J. y Ventriglio, A. (2021). Homophobia and mental health: a scourge of modern era. Epidemiology and Psychiatric Sciences, 32(30). doi: 10.1017/S2045796021000391

Broadway-Horner, M. y Kar, A. (2022). Looking into the LGB affirmative therapies over the last f ifty years – a mixed method review synthesis. International Review of Psychiatry, 34(3 4), 392-401. https://doi.org/10.1080/09540261.2022.2051443

Herek, G. M. (2004). Beyond “Homophobia”: Thinking About Sexual Prejudice and Stigma in the Twenty-First Century. Sexuality Research & Social Policy, 1(2), 6-24

Meyer, I.H. (2003). Prejudice, social stress, and mental health in lesbian, gay, and bisexual populations: conceptual issues and research evidence. Psychological Bulletin, 129(5), 674-697. doi: 10.1037/0033-2909.129.5.674.

 

Artículo elaborado por Irene Hostalet Martínez, alumna de la Universidad a distancia de Madrid (UDIMA), participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

En las relaciones afectivas —ya sean de pareja, familiares o incluso laborales— puede haber dinámicas que, aunque no dejan huella física, causan un profundo daño emocional. Una de ellas es el  gaslighting, una forma de abuso psicológico que se ha vuelto más reconocida en los últimos años por sus efectos devastadores en la autoestima y la percepción de la realidad de quien lo sufre.

¿Qué es el gaslighting?

El término proviene de la obra de teatro Gas Light (Hamilton, 1938), donde un hombre manipula a su esposa para que crea que está perdiendo la cordura. Lo hace, por ejemplo, atenuando las luces de gas de la casa y luego negando que hayan cambiado. Esta historia dio nombre a un fenómeno real que hoy conocemos como gaslighting. Es una forma de manipulación emocional crónica en la que el agresor busca que la otra persona dude de su memoria, sus pensamientos, sus emociones e incluso de su salud mental (Sweet, 2019; Sarkis, 2018).

Pero, ¿y cómo se manifiesta?

Quien realiza gaslighting no suele gritar ni amenazar de forma evidente. A menudo, se presenta como una persona “razonable”, “preocupada” o incluso “madura”, lo cual hace que sus actos pasen desapercibidos tanto para la víctima como para su entorno. Sus armas son más sutiles y consisten en negar, tergiversar, minimizar y confundir a la otra persona, minando poco a poco su seguridad emocional. Por ejemplo:

− “Eso nunca ha pasado, te lo estás inventando.” (niega directamente la realidad vivida por la otra persona, generando dudas en su memoria y percepción).
− “Estás loco/a, exageras todo.” (utiliza la etiqueta de locura o exageración para invalidar emociones, haciendo que la víctima se autocensure).
− “No seas paranoico/a, siempre ves lo peor.” (desacredita los pensamientos críticos o sospechas, reforzando la idea de que el problema está en quien siente, no en lo que ocurre).
− “Tú me haces reaccionar así.” (el agresor elude toda responsabilidad y culpa a la víctima por sus propios actos, invirtiendo los roles).
− “Si me amaras de verdad, no dudarías de mí.” (manipulación emocional que usa el afecto como moneda de cambio, haciendo que cuestionar sea sinónimo de traición).

Este tipo frases, repetidas a lo largo del tiempo, no son simples desacuerdos: son herramientas de manipulación emocional que buscan quitar la confianza de la persona en sí misma. Quien las recibe suele comenzar a preguntarse si está viendo las cosas con claridad, si es demasiado sensible, o incluso si tiene un problema psicológico.

Lo más peligroso del gaslighting es que muchas veces se presenta de forma gradual y normalizada, ya que, puede comenzar con bromas, comentarios sutiles o desacreditaciones pequeñas que no parecen importantes, pero que se van acumulando. La víctima no se da cuenta de inmediato del daño, porque suele estar emocionalmente implicada y desea conservar la relación. Es este vínculo afectivo lo que hace que la manipulación sea tan eficaz y difícil de detectar.

¿Qué consecuencias psicológicas tiene?

Los efectos del gaslighting no se manifiestan de forma inmediata. Son como una gota que cae constante, silenciosamente, hasta erosionar la seguridad interna de quien lo sufre. Al principio puede parecer solo una discusión más, una diferencia de puntos de vista. Pero con el tiempo, la víctima empieza a perder algo mucho más profundo: la confianza en sí misma.
La autoestima se debilita poco a poco. Ya no se siente seguro/a de lo que piensa, de lo que recuerda, de lo que siente. Preguntas como “¿será que estoy exagerando?”, “¿y si realmente soy demasiado sensible?” o “¿tendré un problema?” se vuelven constantes. Es como vivir en una niebla emocional, donde la confusión se vuelve la norma.
Además, aparece el aislamiento. Por vergüenza, por miedo a no ser creído/a o simplemente por agotamiento, la persona deja de hablar de lo que le pasa. Se encierra en sí mismo/a, creyendo que nadie podrá entender lo que vive. Y si lo intenta, muchas veces encuentra respuestas como “pero si parece una buena persona” o “seguro no fue para tanto”, lo que solo refuerza su sensación de estar equivocado/a.

Este proceso lleva, en muchos casos, a una dependencia emocional muy fuerte. Como ya no confía en su propio criterio, necesita que la otra persona le diga qué pensar, cómo actuar o cómo interpretar lo que ocurre. El agresor se convierte, sin quererlo, en el centro de su mundo emocional. Y en ese escenario, es fácil que aparezcan síntomas como ansiedad, tristeza profunda, insomnio o incluso problemas físicos sin causa aparente.

Lo más alarmante es que muchas veces la persona no sabe que está siendo víctima de una forma de abuso. Cree que el problema está en él/ella, que si cambia o mejora las cosas irán mejor. Por eso, visibilizar el gaslighting no solo es una tarea urgente: es una forma de cuidado, de prevención y de empoderamiento.

¿Y cómo se detecta?

Detectar el gaslighting puede ser difícil porque no hay gritos ni golpes, sino una manipulación sutil que te hace dudar de tu percepción, tus emociones y tu memoria.
Puedes empezar a sentirte confundido/a después de discutir, a disculparte por todo o a preguntarte si el problema eres tú. Poco a poco, pierdes la confianza en lo que piensas y dejas de contar lo que vives por miedo o vergüenza.

Algunas señales que pueden ayudarte a identificarlo:

  • Te sientes culpable constantemente, aunque no sepas muy bien por qué.
  • Dudas de lo que viste o lo que recuerdas, sobre todo después de hablar con tu pareja.
  • Evitas decir lo que piensas para no provocar una reacción negativa.
  • Necesitas que el otro te diga si lo que sientes es válido.

Si estas frases te suenan familiares, no estás solo/a. Escucharte y buscar apoyo puede ayudarte a salir de ese ciclo.

¿Qué hago si lo identifico?

Darte cuenta de que estás viviendo gaslighting puede ser duro, pero también es el primer paso para salir de ahí. No estás exagerando, no estás “perdiendo la cordura”: lo que sientes es válido.

Si algo dentro de ti te dice que no estás bien, escúchalo. Puedes empezar por hablar con alguien en quien confíes, alguien que te escuche sin juzgarte. También puede ayudarte mucho acudir a un psicólogo o profesional que te acompañe a recuperar tu seguridad.

Informarte, poner nombre a lo que estás viviendo, y rodearte de personas que te cuiden puede marcar la diferencia.

Y, sobre todo: mereces una relación donde te sientas seguro/a, valorado/a y libre de ser tú.

 

Referencias

  • Abramson, K. (2014). Turning up the lights on gaslighting. Philosophical Perspectives, 28(1), 1–30.
  • Durvasula, R. (2021). It’s Not You: Identifying and Healing from Narcissistic Abuse and Gaslighting. Penguin Random House.
  • Hamilton, P. (1938). Gas Light [Obra de teatro]. Londres, Reino Unido.
  • Sarkis, S. (2018). Gaslighting: Recognize Manipulative and Emotionally Abusive People—and Break Free. Da Capo Lifelong Books.
  • Stern, R. (2007). The Gaslight Effect: How to Spot and Survive the Hidden Manipulation Others Use to Control Your Life. Morgan Road Books.
  • Sweet, P. L. (2019). The Sociology of Gaslighting. American Sociological Review, 84(5), 851–875. https://doi.org/10.1177/0003122419874843

 

Artículo elaborado por Sofía Ortiz Rodríguez, alumna de la Universidad a distancia de Madrid (UDIMA), participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.