Gracias por compartir con nosotros una situación tan personal. Leyéndote, da la impresión de que llevas tiempo intentando sostener distintos aspectos de tu vida al mismo tiempo: la pérdida de tu trabajo, la incertidumbre respecto a tu futuro laboral, la sensación de soledad en tu ciudad y, además, la preocupación constante por el bienestar de tu pareja. Cuando varias situaciones difíciles coinciden en un mismo momento, es comprensible que llegue un punto en el que sintamos que ya no podemos con todo.
Perder un trabajo al que has dedicado tiempo y esfuerzo, especialmente cuando el despido se produce de una manera cruel, puede hacer que sintamos que perdemos una parte de la estabilidad sobre la que nos apoyábamos. Si a eso se suma la incertidumbre sobre el futuro y la sensación de no contar con una red de apoyo cercana, es natural que el malestar se intensifique y resulte más difícil afrontar el día a día.
También me ha llamado la atención el lugar desde el que hablas de tu pareja. Es evidente que te preocupa profundamente su situación y que deseas acompañarle en un momento especialmente difícil. Convivir con el sufrimiento de una persona a la que queremos, y más aún cuando expresa pensamientos suicidas, también tiene un gran impacto emocional en quien acompaña. A veces, sin darnos cuenta, podemos dedicar tanta energía a sostener al otro que dejamos en un segundo plano nuestro propio bienestar.
Acompañar a alguien no significa tener que cargar con todo lo que le ocurre. Hay situaciones, como las dificultades que está atravesando tu pareja o cómo él se siente ante ellas, que escapan a tus posibilidades de resolver. Eso no resta valor al apoyo que puedes ofrecerle, pero también hace importante que puedas cuidar de ti y reconocer cuáles son los límites de aquello que está en tu mano.
Me ha parecido especialmente importante la última parte de tu mensaje, cuando dices que sientes que necesitas ayuda profesional. Poder reconocer que nuestros propios recursos ya no son suficientes y pedir apoyo no es una señal de debilidad, sino una forma de cuidar de uno mismo. En un momento en el que estás sosteniendo tantas preocupaciones a la vez, contar con un espacio donde poder expresar cómo te sientes y recibir acompañamiento puede ayudarte a transitar esta situación de una forma más llevadera.
Respecto a tu pareja, si esos pensamientos suicidas continúan apareciendo o notas que existe un riesgo para su seguridad, sería importante que no tuviera que afrontar esta situación en soledad y que pudiera recibir atención profesional cuanto antes.
Si consideras que este es un buen momento para dar ese paso, desde la Fundación Psicología Sin Fronteras ofrecemos atención psicológica con precios adaptados a las necesidades de cada persona. Estaremos encantados de acompañarte en este proceso.

