Amy y Fundación Psicología Sin Fronteras colaborarán para mejorar el acompañamiento a las personas mayores
Ambas entidades llegan a un acuerdo que permitirá explorar nuevas formas de prevenir la soledad no deseada, detectar situaciones de riesgo y ofrecer apoyo a personas mayores con dificultades para acceder a otros recursos.
Amy, la primera solución de Inteligencia Artificial biopsicosocial diseñada específicamente para acompañar y cuidar a las personas mayores, ha firmado un acuerdo de colaboración con la Fundación Psicología Sin Fronteras (FPSF), como entidad sin ánimo de lucro comprometida con la asistencia psicosocial y sociosanitaria de personas en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.
La Fundación Psicología Sin Fronteras ha decidido respaldar el proyecto Amy por su capacidad para aportar una respuesta innovadora a algunos de los grandes desafíos del envejecimiento, especialmente la soledad no deseada, el aislamiento social y el deterioro del bienestar emocional de las personas mayores.
Amy es una solución de IA biopsicosocial que integra análisis emocional, monitorización biométrica, conocimiento individualizado y protocolos sociosanitarios desarrollados junto a especialistas en gerontología, psicología y atención a mayores. Además, cuenta con el respaldo de organizaciones de referencia en el ámbito del envejecimiento como CEOMA y opera bajo los más altos estándares de seguridad, privacidad y calidad, incluyendo certificaciones y marcos de cumplimiento como ISO y ENS.
La Fundación Psicología Sin Fronteras trabaja desde hace años para construir una sociedad más justa y solidaria mediante programas de atención psicológica y psicosocial dirigidos a colectivos vulnerables. Entre sus áreas de actuación destacan las personas mayores, la salud mental comunitaria, la intervención social y los programas orientados a combatir situaciones de vulnerabilidad y exclusión.
En este contexto, la fundación desarrolla iniciativas orientadas a prevenir y combatir la soledad no deseada, uno de los principales factores de riesgo para la salud física y emocional de las personas mayores. El acuerdo con Amy permitirá ampliar el alcance de estas actuaciones mediante una solución tecnológica accesible, preventiva y disponible las 24 horas del día.
Gracias a esta colaboración, ambas entidades trabajarán conjuntamente para facilitar el acceso a herramientas avanzadas de acompañamiento biopsicosocial a personas mayores que, por razones económicas, sociales o geográficas, tienen más dificultades para acceder a servicios de apoyo continuado.
“La tecnología solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas. Este acuerdo nos permitirá acercar un acompañamiento personalizado, preventivo y permanente a colectivos que tradicionalmente han tenido más dificultades para acceder a este tipo de servicios”, señaló el fundador de Amy, José María Pujol.
Por su parte, desde la Fundación Psicología Sin Fronteras destacan que la innovación tecnológica puede convertirse en una herramienta de gran valor para complementar los recursos humanos y sociales existentes, especialmente en contextos donde la demanda de apoyo emocional y social supera ampliamente los recursos disponibles.
Frente a modelos tradicionales basados en sistemas reactivos, como los botones de teleasistencia que actúan cuando el problema ya se ha producido, o servicios presenciales de cuidado con una disponibilidad necesariamente limitada y elevados costes de atención continuada, Amy representa un nuevo paradigma de cuidado preventivo, personalizado y permanente.
La solución es capaz de detectar cambios emocionales, cognitivos, físicos y sociales, anticiparse a posibles situaciones de riesgo y activar protocolos de acompañamiento adaptados a cada persona. Su objetivo es ayudar a que los mayores mantengan durante más tiempo su autonomía, independencia y calidad de vida, reduciendo al mismo tiempo la sensación de soledad y aislamiento.
Con este acuerdo, Amy y la Fundación Psicología Sin Fronteras refuerzan su compromiso compartido con una visión de futuro en la que la tecnología, la psicología y la atención social trabajen juntas para garantizar un envejecimiento más digno, saludable y humano para todas las personas.


