Fundación Psicología Sin Fronteras (FPSF) y Ahora Centros han firmado un convenio de colaboración para poner en marcha talleres de memoria y estimulación cognitiva en la sede de la fundación en Carabanchel (Madrid). Los talleres empiezan a finales de octubre y las inscripciones ya están abiertas.

¿Vuelves a casa más a menudo porque te has dejado las gafas?, ¿se te queda un nombre en la punta de la lengua o pierdes el hilo de una conversación?, ¿has notado que tu madre, tu padre o tu pareja te hace la misma pregunta varias veces en una tarde? Son situaciones muy frecuentes y no siempre indican un problema. Aun así, son una buena razón para empezar a entrenar la memoria igual que se entrena el cuerpo.

Dos grupos para dos situaciones distintas

Los talleres se organizan en dos grupos, cada uno con una sesión semanal de 90 minutos.

El grupo preventivo está pensado para quienes quieren mantener la memoria activa. No hace falta haber notado ningún problema para apuntarse. Solo basta con querer seguir ágil. En las sesiones se trabajan la memoria, la atención y el lenguaje de una forma amena.

El grupo de deterioro cognitivo leve está dirigido a personas con este diagnóstico o que han empezado a notar olvidos frecuentes. Muchas veces quien da el primer paso no es la persona afectada sino un hijo, una hija o la pareja, que es quien ve los cambios en el día a día.

Una cita semanal

Ahora Centros, entidad especializada en estimulación cognitiva, aporta al proyecto sus profesionales y sus materiales. Su forma de trabajar se aleja de la idea de una consulta porque los ejercicios se hacen en grupo, en un ambiente cercano y dinámico, y buscan también que quienes participan se relacionen y disfruten. Salir de casa a la misma hora cada semana, encontrarse con las mismas caras y reírse con un ejercicio que se resiste también forma parte del entrenamiento.

Por su parte, Fundación Psicología Sin Fronteras pone a disposición de los talleres su sede y la experiencia de su área de Personas Mayores, que trabaja para que las personas mayores sigan participando en la vida de su barrio y no se queden solas.

Información práctica de los nuevos talleres de memoria

  • Dónde: sede de Fundación Psicología Sin Fronteras, C/ Monseñor Óscar Romero, 4, 28025 Madrid
  • Cuándo: a partir de finales de octubre, una sesión semanal de 90 minutos
  • Precio: 50 € al mes
  • Plazas limitadas

Inscripciones: llamando al 671 553 570 o escribiendo a programas@fundacionpsf.org

Hay canciones que nos acompañan durante años. Otras aparecen justo cuando las necesitamos. Y algunas consiguen decir en tres minutos lo que a veces cuesta mucho más explicar.

En +Musik: Construyendo en tu onda, programa de Fundación Psicología Sin Fronteras, queremos saber cuáles son las tuyas y por eso hemos puesto en marcha una investigación para conocer mejor qué música escuchamos, qué artistas forman parte de nuestro día a día y qué canciones pueden ayudarnos a hablar de temas que nos importan.

Salud mental, igualdad, racismo, diversidad, relaciones, consumo de sustancias o hábitos saludables, por ejemplo, son temas en los cuales la música puede ser un buen punto de partida para conversar, cuestionarnos cosas y escuchar otras miradas.

Buscamos canciones, no respuestas correctas

Por eso hemos preparado un breve cuestionario en el que puedes contarnos qué artistas y estilos escuchas, recomendarnos canciones y proponer música que creas que merece la pena llevar a los talleres y actividades de +Musik. No hace falta saber de música ni tampoco tener una playlist perfecta.

Queremos descubrir qué suena de verdad en los auriculares, en los coches, en las casas, en los recreos y en las reuniones con amigos.

Las respuestas nos ayudarán a diseñar futuras actividades de +Musik, un proyecto que utiliza la música para trabajar con jóvenes y adolescentes la educación en valores, la prevención y la promoción de la salud y el bienestar.

Ponle tú también banda sonora a +Musik

Completar el cuestionario solo lleva unos minutos.

Pincha aquí y participa en la encuesta. 

Y después, no te la quedes.

Comparte el enlace por WhatsApp, redes sociales o correo electrónico. Pásaselo a jóvenes, familias, profesorado, amistades o a esa persona que siempre tiene una canción para todo.

Cuantas más personas participen, más música podremos descubrir y más interesante será lo que aprendamos.

Fundación Psicología Sin Fronteras pone en marcha una nueva línea de formación dirigida a profesionales de la psicología. En esta primera etapa, por un lado crearemos una bolsa de formadores y formadoras y, por otro, conoceremos los intereses y necesidades de quienes buscan seguir formándose.

Buscamos profesionales que quieran impartir formación

Abrimos una convocatoria permanente para incorporar a nuestra bolsa de formadores y formadoras a profesionales de la psicología con experiencia en diferentes áreas y especialidades. Buscamos que cuenten con experiencia profesional en la materia sobre la que quieran impartir formación y con formación en enfoques o especialidades basados en la evidencia científica. Es necesario, además, estar en situación de alta en el régimen de autónomos.

Las futuras formaciones podrán desarrollarse de manera presencial en nuestra sede de Madrid, online o en formato híbrido.

Las personas interesadas pueden escribir a administracion@psicologossinfronteras.net, indicando su área de especialidad y experiencia profesional.

Descárgate aquí los requisitos: Convocatoria_Terapeutas_Formadores septiembre 2026

¿Qué formación te interesa?

Al mismo tiempo, queremos empezar a construir nuestra oferta formativa escuchando a quienes podrían participar en ella.

Todavía no hemos cerrado un calendario ni un catálogo de cursos. Antes queremos conocer qué temas interesan más, qué modalidades se adaptan mejor a las necesidades de los y las profesionales y cuáles son los horarios con mayor disponibilidad.

Para ello hemos abierto un breve formulario que permitirá formar parte de nuestra lista de distribución y recibir información sobre las próximas formaciones, seminarios y recursos que pongamos en marcha.

Si te interesa seguir formándote, cuéntanos qué necesitas a través de este formulario:

https://forms.gle/p9v3Xe4PR5fbZAkM7

 

Fundación Psicología Sin Fronteras (FPSF) y Fundación ATYME han firmado un convenio de colaboración para desarrollar iniciativas conjuntas relacionadas con la salud, el bienestar, la formación y la intervención social. Una de las primeras acciones será la organización de charlas dirigidas a familias y población general, con una periodicidad inicial prevista de una sesión al mes.

La colaboración suma la experiencia de Fundación Psicología Sin Fronteras en salud mental e intervención psicosocial y la trayectoria de ATYME en mediación y resolución pacífica de conflictos. ¿Cómo hablar en casa cuando alguien no está bien?, ¿qué ocurre cuando una hermana siente que sobre ella recaen demasiadas responsabilidades?, ¿cómo acompañar a una persona mayor que quiere seguir viviendo en su casa aunque empiece a necesitar ayuda? Estas son algunas de las situaciones que estarán detrás de las charlas.

Salud mental, discapacidad, autonomía y envejecimiento

Las primeras propuestas se articulan en torno a tres líneas de trabajo.

Una de ellas estará dedicada a familias con personas con discapacidad. Se hablará, por ejemplo, de qué ocurre cuando la atención familiar se concentra especialmente en uno de sus miembros, cuando un hermano o hermana acaba asumiendo responsabilidades que quizá no le corresponden o cuando llega el momento de pensar quién y cómo prestará los apoyos necesarios en el futuro. También se abordarán situaciones muy concretas relacionadas con la autonomía: ampliar las relaciones sociales, desenvolverse con mayor independencia en la vida cotidiana o acordar qué apoyos siguen siendo necesarios y cuáles pueden ir retirándose poco a poco.

Otra línea pondrá el foco en la salud mental y el bienestar familiar. Hablar de salud mental en casa no siempre resulta fácil. A veces alguien lleva tiempo durmiendo mal, está más irritable, se aísla o reconoce que no puede con todo, pero nadie sabe muy bien cómo iniciar la conversación. Las charlas abordarán cómo preguntar sin invadir, escuchar sin juzgar, expresar que necesitamos ayuda, hablar de preocupaciones antes de que se conviertan en conflictos y reconocer cuándo un malestar merece atención. También se trabajará sobre el autoconocimiento y cómo afrontar las tensiones habituales de la vida y de las relaciones con otras personas.

La tercera se centrará en las personas mayores y su derecho a mantener la autonomía y participar en las decisiones que afectan a su vida. ¿Qué pasa cuando una persona quiere seguir viviendo en su casa, pero sus hijos empiezan a preocuparse porque se encuentra más insegura?, ¿cómo aceptar ayuda sin sentir que se ha perdido independencia? Las sesiones plantearán cómo abordar esas conversaciones respetando los deseos y preferencias de la persona mayor y buscando acuerdos antes de que aparezca una situación de urgencia o conflicto.

En todas estas propuestas, la mediación se incorpora como una herramienta para facilitar la comunicación, escuchar las necesidades de las distintas personas implicadas y alcanzar acuerdos.

Charlas abiertas al diálogo

Cada encuentro tendrá una duración aproximada de 90 minutos, combinando una exposición dinámica con un espacio final de coloquio e intercambio de experiencias.

El convenio firmado abre además la posibilidad de ampliar esta colaboración a otras acciones de formación, comunicación e incidencia social, así como al desarrollo de proyectos conjuntos.

Desde Fundación Psicología Sin Fronteras seguimos apostando por el trabajo en red con entidades que aportan conocimientos y enfoques complementarios. En este caso, psicología y mediación se encuentran para ayudar a las personas y a las familias a afrontar dificultades, tomar decisiones y cuidar sus relaciones desde el diálogo.

Izq a dcha: el fundador de Amy, José María Pujol y el presidente de FPSF, Guillermo Fouce

Ambas entidades llegan a un acuerdo que permitirá explorar nuevas formas de prevenir la soledad no deseada, detectar situaciones de riesgo y ofrecer apoyo a personas mayores con dificultades para acceder a otros recursos.

Amy, la primera solución de Inteligencia Artificial biopsicosocial diseñada específicamente para acompañar y cuidar a las personas mayores, ha firmado un acuerdo de colaboración con la Fundación Psicología Sin Fronteras (FPSF), como entidad sin ánimo de lucro comprometida con la asistencia psicosocial y sociosanitaria de personas en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.

La Fundación Psicología Sin Fronteras ha decidido respaldar el proyecto Amy por su capacidad para aportar una respuesta innovadora a algunos de los grandes desafíos del envejecimiento, especialmente la soledad no deseada, el aislamiento social y el deterioro del bienestar emocional de las personas mayores.

Amy es una solución de IA biopsicosocial que integra análisis emocional, monitorización biométrica, conocimiento individualizado y protocolos sociosanitarios desarrollados junto a especialistas en gerontología, psicología y atención a mayores. Además, cuenta con el respaldo de organizaciones de referencia en el ámbito del envejecimiento como CEOMA y opera bajo los más altos estándares de seguridad, privacidad y calidad, incluyendo certificaciones y marcos de cumplimiento como ISO y ENS.

La Fundación Psicología Sin Fronteras trabaja desde hace años para construir una sociedad más justa y solidaria mediante programas de atención psicológica y psicosocial dirigidos a colectivos vulnerables. Entre sus áreas de actuación destacan las personas mayores, la salud mental comunitaria, la intervención social y los programas orientados a combatir situaciones de vulnerabilidad y exclusión.

En este contexto, la fundación desarrolla iniciativas orientadas a prevenir y combatir la soledad no deseada, uno de los principales factores de riesgo para la salud física y emocional de las personas mayores. El acuerdo con Amy permitirá ampliar el alcance de estas actuaciones mediante una solución tecnológica accesible, preventiva y disponible las 24 horas del día.

Gracias a esta colaboración, ambas entidades trabajarán conjuntamente para facilitar el acceso a herramientas avanzadas de acompañamiento biopsicosocial a personas mayores que, por razones económicas, sociales o geográficas, tienen más dificultades para acceder a servicios de apoyo continuado.

“La tecnología solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas. Este acuerdo nos permitirá acercar un acompañamiento personalizado, preventivo y permanente a colectivos que tradicionalmente han tenido más dificultades para acceder a este tipo de servicios”, señaló el fundador de Amy, José María Pujol.

Por su parte, desde la Fundación Psicología Sin Fronteras destacan que la innovación tecnológica puede convertirse en una herramienta de gran valor para complementar los recursos humanos y sociales existentes, especialmente en contextos donde la demanda de apoyo emocional y social supera ampliamente los recursos disponibles.

Frente a modelos tradicionales basados en sistemas reactivos, como los botones de teleasistencia que actúan cuando el problema ya se ha producido, o servicios presenciales de cuidado con una disponibilidad necesariamente limitada y elevados costes de atención continuada, Amy representa un nuevo paradigma de cuidado preventivo, personalizado y permanente.

La solución es capaz de detectar cambios emocionales, cognitivos, físicos y sociales, anticiparse a posibles situaciones de riesgo y activar protocolos de acompañamiento adaptados a cada persona. Su objetivo es ayudar a que los mayores mantengan durante más tiempo su autonomía, independencia y calidad de vida, reduciendo al mismo tiempo la sensación de soledad y aislamiento.

Con este acuerdo, Amy y la Fundación Psicología Sin Fronteras refuerzan su compromiso compartido con una visión de futuro en la que la tecnología, la psicología y la atención social trabajen juntas para garantizar un envejecimiento más digno, saludable y humano para todas las personas.

Impacto psicológico en víctimas del acoso sexual en el entorno laboral.

Según la OMS, la definición de acoso sexual en el contexto laboral hace referencia a cualquier conducta física o verbal no deseada ni aceptada en el trabajo que conlleve una interferencia en el trabajo de la “víctima” de tipo intimidatoria, hostil u ofensiva.

Impacto psicológico en víctimas del acoso sexual en el entorno laboral.

Según la explicación de Quiceno en el 2021 se puede señalar 3 características para identificar cualquier tipo de acoso en el contexto laboral: la víctima siente que no tiene salida; existe una cronificación de los hechos de acoso existentes; la víctima es el objetivo del o los acosadores a nivel verbal y no verbal.

Según los estudios realizados a través del Ministerio de Igualdad en 2021 se han observado que los factores que intervienen en un mayor riesgo de ser víctima de este tipo de acoso sexual son: ser mujer, joven, estar soltero, no tener hijos, con contrato “no fijo”, estar en una situación precaria, trabajar en espacios predominantemente ocupados por un sexo, inmigrantes, etc.

Actualmente, la prevalencia de acoso sexual en el entorno laboral en España afecta a más de 1,4 millones de víctimas, de las cuales solo el 3% denuncia lo ocurrido. Estos datos demuestran que las cifras Españolas acerca de estos hechos casi duplican a las cifras de la Unión Europa (García, 2024).

El acoso sexual genera un gran impacto en las víctimas, generando grandes consecuencias e impedimentos para esta a nivel psicológico, emocional, familiar, social y laboral.

Por un lado, aparecen consecuencias no psicológicas (las cuales cobran mayor relevancia en este artículo) que afectan a las víctimas:

  • Consecuencias físicas: problemas gastrointestinales, dolores de cabeza, somatización, etc (Pintos, 2015).
  • Consecuencias laborales: ausentismo, renuncia, problemas en el rendimiento, etc (Pérez-Aldrete et al., 2019).
  • Consecuencias sociales: disminución en la comunicación y aislamiento (Pérez-Aldrete et al., 2019).

Por otro lado, respecto al impacto psicológico, se observa un sentimiento de humillación y una sensación de indefensión, sobre todo en las situaciones donde hay “público” que no reacciona ante lo ocurrido y solo se quedan como “observadores” de la situación que atenta contra la dignidad de dichas víctimas. Si la situación de acoso se alarga en el tiempo se genera un “rol de víctima” con una mayor agravación y perpetuación de las consecuencias negativas (Borrego y Fernández, 2024).

El impacto psicológico generado puede visualizarse en diferentes tipos de problemas psicológicos: ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático, problemas en el sueño, vergüenza, sensación de indefensión, miedo, ira, etc.

Para entender mejor estas consecuencias se han realizado muchas investigaciones acerca de estos hechos, de tal forma se pueden explicar más detalladamente estas características y consecuencias.

En estudios realizados analizando estas consecuencias se puede apreciar un gran porcentaje de aparición de ansiedad y depresión. Por ejemplo, en un análisis realizado por Mansilla en el 2024 pudo observar un gran porcentaje de mujeres que dieron positivo en el Inventario de Depresión de Beck, con puntuaciones por encima de 21 (depresión moderada-grave), junto con puntuaciones positivas en el Cuestionario de Ansiedad STAI-Estado (con puntuaciones entre el centil 70 y el 99).

Otro ejemplo sobre el impacto psicológico que generan estos hechos traumáticos sería el estudio realizado por Zeighman et al. en 2021 con enfermeras y enfermeros iraníes, donde se observó que el trauma psicológico que genera el acoso sexual en las víctimas se puede desglosar en diferentes emociones y pensamientos que acompañan al efecto traumático ocasionado junto con testimonios reales:

  • Rumiación y reexperimentación: pensamientos y recuerdos de los hechos traumáticos. “Después del acoso sexual que sufrí en el trabajo, no puedo dejar de pensar en ello y me preocupa constantemente que mi esposo descubra lo sucedido y se niegue a dejarme volver al trabajo (mujer con 17 años de experiencia cínica)”.
  • Irritabilidad: malestar. “Me resultaba imposible de creer. Me sentí fatal. Me indignó que se permitiera mirar con esa mirada sexual a alguien de la misma edad que su propia nieta (mujer con 4 año de experiencia clínica)”.
  • Estrés y ansiedad hacia el trabajo y la presencia en dicho entorno junto con espacios espacios cerrados (como los ascensores) dentro de este entorno, por si pasa algo. “El acompañante del paciente me abrazó y me besó por detrás mientras trabajaba. Me sentí fatal por un rato y muy preocupada. Estaba nerviosa o irritada, y sufría mucho estrés por el trabajo nocturno (mujer con 8 años de experiencia clínica)”.
  • Ira: enfado y rabia por el acoso. “A pesar de saber que estoy casada, mi compañero de trabajo me envió una carta de amor y me pidió una relación. Estaba furiosa. Me temblaba la piel de furia y rabia. ¿Por quién me tomó? (mujer con 2 años de experiencia clínica)”. 
  • Vergüenza y culpa: por el hecho de que se hiciese público lo sucedido, por volver a sufrir acoso, por no haberlo podido parar, etc. “El acompañante del paciente empezó a insultarme, con insultos extremadamente vulgares y obscenos que me humillaban delante de los demás. Estaba empapado en sudor por la vergüenza. Durante mucho tiempo, me sentí culpable y me culpé (hombre con 7 años de experiencia laboral)”. 
  • Odio: odio hacia el trabajo o incluso personas del mismo género que el de su acosador. “Debido al acoso que presencié por parte de mis compañeros de trabajo, me he vuelto pesimista con respecto a todos los hombres que trabajan en el hospital y le prohibí a mi hija casarse con un médico (mujer con 8 años de experiencia clínica y educativa)”. 
  • Sensación de inutilidad y vacío: sentimiento de inutilidad y autoestima. “Ella no dejaba de enviarme mensajes, proponiendo una relación, y me irritaba que solo me viera como alguien para satisfacer sus deseos sexuales. Me sentía insignificantes (mujer con 2 años de experiencia clínica)”. 
  • Miedo e inseguridad: miedo de quedarse a solas con su acosador, miedo de que sus compañeros de trabajo se enteren, miedo de que se vuelva a repetir, etc. “Me llamaron a la consulta del médico. Al entrar, cerró la puerta y, mientras me acompañaba a un asiento, me rodeó la cintura con la mano y comenzó a masajearme el costado. Estaba tan aterrorizada que me temblaba todo el cuerpo. Este miedo lo he tenido durante mucho tiempo (mujer con 4 años de experiencia clínica)”. 
  • Trastornos mentales:  trastorno  de  estrés  postraumático,  trastorno obsesivo-compulsivo, depresión, etc. “Me sentí fatal después del acoso sexual que sufrí. Me sentía impotente, cansada y sin energía, y me diagnosticaron depresión y me recetaron medicamentos (mujer con 10 años de experiencia clínica)”.

CONCLUSIONES

El impacto psicológico del acoso sexual sufrido en el trabajo son devastadoras, profundas y muchas veces duran bastante en el tiempo. Las consecuencias psicológicas que tienen mayor porcentaje de aparición son la depresión, ansiedad y trauma, junto con consecuencias a nivel laboral, físico y familiar. Si el hecho traumático se repite a lo largo del tiempo, las consecuencias psicológicas pueden aumentar en número y gravedad. Por todo esto, es importante crear más programas de prevención y más ayuda a las víctimas después de haber sufrido estos hechos.

REFERENCIAS

  • Quiceno, J. M. D. (2021). Representaciones Visuales Del Acoso Laboral En Internet. Revista de Ciencias Sociales, 174, 167-184,263.
  • García, J. (2024). La epidemia del acoso laboral en España. Sintetia [BLOG].https://www.proquest.com/docview/3065596636/citation/11F1F0BCE9104718PQ/17
  • Pintos, B. M. (2015). Límites de la utilización del concepto “violencia de género” en la Ley Orgánica 1/2004 para actuar contra el acoso sexual. Journal of Feminist, Gender and Women Studies, 1, Article 1. https://doi.org/10.15366/jfgws2015.1.005
  • Borrego-Ruiz, A., & Fernández, S. (2024). La humillación y su relación con la victimización por acoso: Una revisión narrativa. Psychology, Society & Education, 16(2), 42-51. https://doi.org/10.21071/pse.v16i2.17067
  • Zeighami, M., Mangolian Shahrbabaki, P., Zakeri, M. A., & Dehghan, M. (2021). Loss of Individual and Social Identity: Consequences of Sexual Harassment of Iranian Nurses in the Workplace. Frontiers in Psychology, 12. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.770859
  • El acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el ámbito laboral en España. (s. f.). Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Recuperado 20 de mayo de2025,https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaencifras/estudios/investigaciones/acoso/https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaencifras/estudios/investigac iones/acoso/.

 

Artículo elaborado por Ana María Ortiz Tabar, alumna de la Universidad Europea de Madrid (UEM), participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

La sobreprotección y su impacto en el desarrollo emocional infantil.

En la crianza de los hijos, es natural que los padres quieran protegerlos de cualquier peligro, sufrimiento o errores. Sin embargo, cuando esa protección se convierte en una constante intervención en cada aspecto de la vida del niño, puede surgir lo que conocemos como sobreprotección. Esto, aunque nace del amor ydel deseo de cuidar, puede tener efectos negativos importantes en el  desarrollo emocional infantil. Comprender estos efectos permite reflexionar sobre el equilibrio necesario entre el cuidado y la autonomía a la hora de criar.

La sobreprotección y su impacto en el desarrollo emocional infantil.

¿Qué es la sobreprotección?

La sobreprotección parental es un estilo de crianza en el que los padres, por miedo a que sus hijos sufran daño físico, emocional o algún tipo de fracaso, limitan de forma excesiva su independencia. Estos padres tienden a tomar decisiones por sus hijos, intervenir constantemente en sus problemas, evitar que se enfrenten a las consecuencias de sus actos y controlar su entorno más allá de lo necesario para su seguridad.

Este estilo de crianza suele surgir de una combinación de factores entre ansiedad parental, modelos educativos internalizados,  experiencias traumáticas previas o incluso una interpretación errónea de lo que significa ser un “buen padre” o “buena madre”. La sobreprotección no siempre es evidente. Puede confundirse con amor, responsabilidad o compromiso, lo que dificulta identificar cuándo el cuidado deja de ser sano y comienza a ser limitante.

Efectos emocionales en los niños sobreprotegidos

Diferentes estudios han tratado de demostrar que la sobreprotección puede interferir negativamente con el desarrollo emocional de los niños. Uno de los efectos más comunes es la baja tolerancia a la frustración. Cuando los niños no tienen la oportunidad de equivocarse, de experimentar conflictos o de asumir pequeños riesgos, no desarrollan habilidades emocionales imprescindibles como la resiliencia, el autocontrol o la capacidad de resolver problemas.

La teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget defiende que los niños aprenden activamente a través de la interacción con su entorno. Si se les priva de experiencias reales, como afrontar errores o resolver pequeños problemas, se limita su desarrollo intelectual y emocional. Según Piaget, el aprendizaje requiere de desequilibrios que el niño debe superar, pero la sobreprotección impide que estos desequilibrios ocurran.

Además, la sobreprotección puede generar sentimientos de inseguridad e incapacidad. Al no permitirles tomar decisiones o resolver sus propios retos, los niños pueden acabar internalizando la idea de que no son capaces de actuar por sí mismos, lo que puede afectar a su autoestima y a su confianza, llevándolos a depender excesivamente de los adultos para sentirse seguros.

Otro aspecto que se puede ver afectado es la regulación emocional. Este tipo de niños suelen tener menos oportunidades de enfrentarse a emociones intensas, como el enfado, la tristeza o el miedo, lo que les impide aprender a identificar, nombrar y gestionar esas emociones de forma autónoma. Como consecuencia, pueden volverse emocionalmente inmaduros o dependientes.

Implicaciones sociales y académicas

La sobreprotección también tiene consecuencias fuera del ámbito emocional. En el entorno social, los niños sobreprotegidos pueden tener dificultades para establecer relaciones con sus  compañeros, ya que no han desarrollado habilidades como la negociación, el manejo de conflictos o la empatía desde la práctica. Además, pueden tener miedo a ser juzgados o rechazados, lo que puede llegar a limitar su participación en actividades grupales.

En el ámbito académico, las consecuencias también son evidentes. Niños que han sido constantemente protegidos de los errores pueden desarrollar un miedo al fracaso y a evitar desafíos que pongan a prueba sus capacidades. Esto puede derivar en una clara desmotivación, ansiedad académica o una actitud pasiva de cara al aprendizaje.

Sobreprotección, apego y ansiedad infantil

La teoría del apego propuesta por John Bowlby se plantea que la relación temprana entre el niño y sus figuras de apego influye profundamente en su desarrollo emocional. Un apego seguro se construye con cuidado, presencia y atención, mientras que un estilo de apego ansioso puede desarrollarse cuando el adulto transmite miedo o ansiedad constante frente al entorno. La sobreprotección, en este sentido, puede convertirse en una forma de transmisión de inseguridad.

Además, existe evidencia que vincula la sobreprotección con el desarrollo de trastornos de ansiedad en la infancia. Un estudio realizado por Hudson y Rapee (2001) sugiere que los niños criados en entornos excesivamente controladores pueden interpretar el mundo como un lugar amenazante y percibirse a sí mismos como indefensos. Esta percepción favorece la aparición de pensamientos ansiosos y conductas evitativas.

La ansiedad infantil no solo afecta la vida cotidiana del niño, sino que también puede convertirse en un obstáculo para su desarrollo emocional a largo plazo. La falta de oportunidades para desarrollar mecanismos de afrontamiento efectivos puede hacer que estas dificultades se mantengan e incluso se intensifiquen en la adolescencia y adultez.

El rol del equilibrio en la crianza

Es importante destacar que proteger a los niños no es algo negativo. El problema surge cuando esta protección se vuelve desproporcionada. La crianza saludable se basa en un equilibrio, ofrecer apoyo y cuidado, pero también permitir que los niños se enfrenten a retos apropiados a su edad, tomen decisiones y aprendan de las consecuencias.

Una crianza que promueve el desarrollo emocional debe fomentar la autonomía progresiva. Esto implica confiar en las capacidades del niño, permitir que experimente frustraciones manejables y estar disponible para acompañarlo emocionalmente cuando lo necesite, sin resolverle todo. La validación emocional, el diálogo respetuoso y el establecimiento de límites claros pero flexibles son herramientas fundamentales para alcanzar este equilibrio.

Conclusión

La sobreprotección, aunque motivada por el cariño, puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo emocional de los niños. Al limitar su autonomía y sus oportunidades de aprendizaje emocional, se restringen también su crecimiento personal, su seguridad interna y su capacidad para enfrentarse al mundo. Promover una crianza basada en la confianza, el acompañamiento y la autonomía no solo fortalece el vínculo entre padres e hijos, sino que sienta las bases para que los niños se conviertan en adultos emocionalmente sanos, seguros de sí mismos y capaces de afrontar los desafíos de la vida.

Referencias

  • Hudson, J. L., & Rapee, R. M. (2001). Parent–child interactions and anxiety disorders: An observational study. Behaviour research and therapy, 39(12), 1411-1427.
  • Losada, A. V., Estevez, P., & Caronello, T. (2019). Estilos Parentales y Autorregulación Emocional Infantil Revisión Narrativa de la literatura. Revista Redes, (40), 11-28.
  • Orosco-Sánchez, K. V., & Bosquez-Barcenes, V. A. (2025). Impacto de la sobreprotección parental en la autonomía de los niños yniñas. Revista Científica Arbitrada de Investigación en Comunicación, Marketing y Empresa REICOMUNICAR. ISSN 2737-6354., 8(15), 619-631.
  • Martínez Besteiro, E., & Julián Quintanilla, A. (2017). Relación entre los estilos educativos parentales o prácticas de crianza y laansiedad infanto-juvenil: una revisión bibliográfica/The relationship between parenting styles or parenting practices, and anxiety in childhood and adolescence: a systematic review. Revista española de pedagogía, 337-351.

 

Artículo elaborado por Alba Gutiérrez García – Rama, alumna de la Universidad Europea de Madrid (UEM), como participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

El uso de sustancias en contextos sexuales.

Desde un enfoque antropológico e histórico, la relación entre sexo y sustancias psicoactivas ha sido constante. En culturas no occidentales, estas se utilizaban con fines rituales o sociales, mientras que, en occidente, su uso sexual ha estado marcado por el tabú y la prohibición. Las antiguas pócimas amorosas, compuestas a menudo por plantas con efectos psicoactivos, eran administradas a menudo sin consentimiento, como forma de excitar o desinhibir a la otra persona en textos antiguos y contemporáneos (por ejemplo, Faraone, 2001; Shakespeare, 1996). A pesar de la disponibilidad actual de múltiples sustancias y del conocimiento generalizado sobre sus efectos en la sexualidad, las políticas sanitarias siguen tratando el consumo de drogas y la salud sexual como problemas independientes. Sin embargo, lejos de mejorar la vivencia erótica, muchas de estas sustancias deterioran el vinculo, el placer y la salud sexual.

El uso de sustancias en contextos sexuales.

El término chemsex proviene del inglés, chemical sex, hace referencia al uso intencionado de drogas psicoactivas, siendo las más utilizadas la mefedrona, GHB/GBL y la metanfetamina (chems), para mantener relaciones sexuales, principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres. Estas sustancias se utilizan específicamente por su capacidad para aumentar la excitación, prolongar la actividad sexual y reducir las inhibiciones, permitiendo a los participantes explorar nuevos aspectos de su sexualidad. Surge como una necesidad dentro de la comunidad gay para dar nombre a una práctica que carecía de una definición clara en los ámbitos clínico y social, lo que dificultaba el acceso a servicios de salud adecuados (Stuart D., 2019).

Uno de los aspectos más significativos en la expansión de este fenómeno ha sido el papel que juegan las aplicaciones de contactos sexuales en la distribución de las denominadas chems. A diferencia de otras sustancias que dependían principalmente de factores demográficos o geográficos, estas drogas asociadas al chemsex se difundieron de forma rápida y globalizada entre hombres que tienen sexo con hombres debido a la aparición de aplicaciones como Grindr, Scruff o PlanetRomeo (Stuart D., 2019).

Sin embargo, los usos sexualizados de drogas son más amplios que el fenómeno del chemsex y pueden presentar diferentes manifestaciones (Soriano Ocón R., 2022). En muchas ocasiones guardan relación con contextos particulares como, por ejemplo, el uso de drogas en personas que visitan locales de intercambios de parejas y clubs de swingers (Spauwen et al., 2015), el uso de drogas en el contexto de la prostitución femenina (Castaño, 2012; Meneses Falcón, 2010) y el de sus clientes (Pardo & Meroño, 2015) o el uso de drogas durante el visionado de pornografía. En el caso de las personas heterosexuales, la evidencia apunta a que las sustancias más utilizadas son el alcohol, el cannabis y el MDMA (Íncera – Fernandez et al., 2022; Lawn et al., 2019).

Estas practicas sexuales pueden tener consecuencias graves tanto en la salud física como mental. En los últimos años, se ha observado un incremento en las infecciones de VIH y las reinfecciones de hepatitis C, además de otras ITS, especialmente en hombres que practican sexo con hombres. Por otro lado, el uso crónico de las chems se asocia con un potencial elevado de dependencia, problemas de salud mental como depresión o psicosis y contagio de virus sanguíneos (Darke, Kaye, Mcketin y Duflou, 2008). Aunque existen pocos estudios al respecto, el uso sexualizado de drogas entre personas heterosexuales, tanto hombres como mujeres, también se relaciona con conductas sexuales de riesgo, como un uso menor del preservativo, mayor número de parejas ocasionales y la participación en prácticas sexuales no convencionales. Asimismo, se ha vinculado con una mayor probabilidad de contraer ITS, como la sífilis y la clamidia, y con una mayor sintomatología depresiva, pero no ansiosa.

En conclusión, aunque la mayoría de los estudios acerca del chemsex se centran en hombres que tienen sexo con hombres, esta práctica hace referencia, en un sentido más amplio, al uso intencionado de sustancias psicoactivas para la intensificación de las experiencias sexuales. Este fenómeno también se observa en otros grupos, entre ellas parejas heterosexuales y personas de diversas orientaciones sexuales. Por ello, es necesario abordarlo como un fenómeno global y complejo, desde una perspectiva inclusiva que afecta a distintas poblaciones, considerando la diversidad de parejas y contextos, ayudando así a reducir el estigma y garantizando que más personas que atraviesan esta experiencia accedan a recursos y apoyo.

 

Referencias 

David Stuart, (2019) “Chemsex: origins of the word, a history of the phenomenon and a respect to the culture”, Drugs and Alcohol Today, Vol. 19 Issue: 1, pp.3-10, https://doi.org/10.1108/DAT-10-2018-0058

Soriano Ocón, R. (2022). El fenómeno del chemsex: claves para mejorar la respuesta institucional. Revista Española de Drogodependencias, 47(3), 5-13.

Bellis, M. A., & Hughes, K. (2004). Pociones sexuales. Relación entre alcohol, drogas y sexo. Adicciones, 16(4), 249-258.https://doi.org/10.20882/adicciones.390

Darke, S., Kaye, S., McKetin, R. y Duflou, J. (2008). Major physical and psychological harms of methamphetamine use. Drug and Alcohol Review, 27, 253-262. doi: https://doi.org/10.1080/09595230801923702

Dolengevich-Segal, H., Rodríguez-Salgado, B., Bellesteros-López, J., & Molina-Prado,

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Íncera-Fernández, D., Román, F. J., & Gámez-Guadix, M. (2022). Risky Sexual Practices, Sexually TransmittedInfections, Motivations, and Mental Health

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Health, 19(11), 6387 https://doi.org/10.3390/ijerph19116387

 

Artículo elaborado por Vanesa Martos Nielfa, alumna de la Universidad Europea de Madrid (UEM), como participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

Impacto psicológico crisis migratoria en EEUU una mirada desde la psicología social.

El pasado 20 de enero, Donald Trump inició su segundo mandato presidencial, y con ello varios cambios en políticas migratorias. En tan solo su primera semana, el nuevo presidente de EE. UU. firmó 10 decretos sobre inmigración, que incluyen medidas para dificultar la entrada irregular de inmigrantes, llevar a cabo deportaciones masivas, reforzar controles fronterizos y eliminar el uso de la aplicación móvil CBP One, la cual estaba diseñada para facilitar trámites migratorios, como por ejemplo, solicitud de asilo, cruces fronterizos programados y gestiones para transportistas y viajeros (Voz de América, 2025). Esta aplicación ha sido sustituida por una nueva herramienta del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), denominada CBP Home. A diferencia de su predecesora, CBP Home no permite la migración legal ni la programación de cruces; en su lugar, incorpora una función de “autodeportación” que posibilita a los inmigrantes abandonar voluntariamente el país (Álvarez & Díaz Franganillo, 2025).

Impacto psicológico crisis migratoria en EEUU una mirada desde la psicología social.

Los acontecimientos sociopolíticos no solo generan un impacto estructural, también transforman las dinámicas identitarias y cognitivas de los grupos humanos. En el contexto de las políticas migratorias restrictivas, se activa un proceso de categorización social que diferencia entre quienes “pertenecen” y quienes no. Esta distinción es fundamental para comprender las consecuencias psicosociales de tales medidas.

A partir de la teoría de la identidad social (Tajfel, 1979), se observa que los individuos construyen su autoconcepto a través de su pertenencia grupal. Frente a un escenario de exclusión, las mayorías tienden a levantar murallas simbólicas. ¿Y qué ocurre con quienes quedan al otro lado? Los inmigrantes son convertidos en exogrupos amenazantes, lo que agudiza la polarización y afianza la lógica del “nosotros” contra “ellos”. Jost y Banaji (1994) completan esta visión desde la teoría de la justificación del sistema: los estereotipos no solo legitiman las jerarquías existentes, sino que pueden ser internalizados por los propios grupos oprimidos, consolidando la percepción de que su posición social es “natural” o merecida. En este contexto, la persistencia de la discriminación no necesariamente depende de la presencia activa de los estereotipos negativos, sino de un sistema que normaliza el trato desigual.

Gordon Allport, en La naturaleza del prejuicio (1954), explica que el prejuicio surge cuando se generalizan creencias sobre un grupo basándose en estereotipos aprendidos socialmente. Estos actúan como atajos cognitivos, pero también como mecanismos defensivos que permiten sostener una visión coherente (aunque distorsionada) del mundo social.

Mientras Allport analizaba la raíz del prejuicio desde el individuo, autores como Harari complejizan la relación entre identidad y ciudadanía, señalando que las normas de pertenencia se construyen socialmente y se tornan cada vez más difusas. Desde una perspectiva psicosocial, la migración activa procesos de categorización rígida entre el “nosotros” y el “ellos”. Este binarismo se ve acentuado por la ambigüedad de los conceptos de entrada, integración y pertenencia, tal como advierte Harari. La interpretación divergente de estas cláusulas por parte de los inmigrantes y los nativos genera tensiones identitarias y expectativas contradictorias. A los inmigrantes se les exige una constante demostración de mérito, lealtad y “adaptabilidad”, mientras se les niega el pleno reconocimiento como sujetos legítimos del contrato social.

¿Qué ocurre cuando una sociedad exige integración, pero niega pertenencia? Se produce un escenario doblemente excluyente: los inmigrantes no solo enfrentan barreras legales y materiales, sino también simbólicas, quedando atrapados en un limbo identitario que compromete su bienestar psicológico.

Los discursos políticos y los medios de comunicación funcionan como agentes poderosos en la producción de sentido colectivo. En este marco, el “pánico migratorio” opera como una estrategia discursiva que exagera la amenaza representada por los inmigrantes, generando miedo y predisposición al rechazo. Esta narrativa sirve como herramienta de control simbólico: permite desviar la atención de crisis internas, movilizar apoyos electorales o reforzar identidades nacionales a través del rechazo al otro. Presentar a los inmigrantes como delincuentes, invasores o parásitos económicos no solo es inexacto, sino que alimenta la xenofobia y dificulta la integración.

Bauman (2016) acuña el concepto de “extraños globales” para describir la figura del inmigrante como un sujeto indeseado, visible y vulnerable, cuya existencia incomoda a las sociedades contemporáneas. En este marco, el “pánico migratorio” se convierte en una respuesta simbólica frente a la presencia del otro: una forma de reafirmar las fronteras culturales y emocionales en un mundo que percibe al inmigrante como una amenaza al orden establecido. Así, los inmigrantes son construidos discursivamente como cuerpos fuera de lugar, cuya mera presencia activa mecanismos de exclusión.

Berry (1997) plantea que los inmigrantes gestionan su adaptación a través de estrategias de aculturación: asimilación, integración, separación o marginación. Sin embargo, en contextos hostiles, estas estrategias se ven bloqueadas, generando lo que se podría llamar un “doble rechazo”: por parte de la sociedad de acogida, que impone una adaptación sin garantías de inclusión, y por parte del país de origen, del cual se alejan física y culturalmente. Este conflicto identitario crónico debilita el sentido de pertenencia y puede derivar en consecuencias emocionales severas: baja autoestima, ansiedad, depresión o alienación. No encajar plenamente en ninguna cultura genera una fractura en el yo social.

Las consecuencias no son solo simbólicas o culturales: también dejan huellas profundas en la salud mental. El entorno psicosocial adverso contribuye a un aumento significativo de síntomas de estrés crónico y trastornos como el TEPT, especialmente cuando se combina con incertidumbre legal, amenazas de deportación o separación familiar (Salas-Wright et al., 2024; Martin & Sashidharan, 2023). No obstante, investigaciones recientes destacan el papel protector de las redes comunitarias, las estrategias de afrontamiento colectivas y la resiliencia cultural.

Espacios de socialización, apoyo mutuo o prácticas simbólicas compartidas actúan como amortiguadores psicosociales, promoviendo el bienestar y la agencia personal frente a la adversidad (Kerker et al., 2024).

Según la teoría del contacto intergrupal (Allport, 1954), las interacciones estructuradas y cooperativas entre inmigrantes y nativos (en espacios educativos, laborales o vecinales) pueden disminuir la ansiedad intergrupal y fomentar actitudes inclusivas. Iniciativas como programas escolares multiculturales o festivales comunitarios que celebran la diversidad son clave para romper el ciclo de prejuicio y exclusión.

La actual crisis migratoria en Estados Unidos no solo es un fenómeno político o económico: tiene consecuencias profundas en la subjetividad de los individuos y en el tejido social. Desde la psicología social se propone una mirada profunda que contemple la interacción entre contexto, identidad y comportamiento colectivo.

Entender la migración como fenómeno psicosocial exige no solo reformas legales, sino también un compromiso cultural con la inclusión y el reconocimiento del otro como legítimo.

 Referencias

  • Voz de América. (2025, 28 enero). ¿Qué ha cambiado en la política migratoria de EEUU con Trump y qué sigue en curso? Voz de América. https://www.vozdeamerica.com/a/cambios-politica-migratoria-de-eeuu-con-trump-y-que-sigue-/7952819.html
  • Dale Leal, (2025, 9 marzo). De Guantánamo a Delaney Hall: la Administración Trump aumenta la capacidad de los centros de detención para acelerar la deportación. El País US. https:// elpais.com/us/migracion/2025-03-09/de-guantanamo-a-delaney-hall-la-administracion-trump-aumenta-la-capacidad-de-los-centros-de-detencion-para-acelerar-la-deportacion.html
  • Alvarez, , & Diaz Franganillo, A. (2025, 10 de marzo). EE. UU. reemplaza app CBP One para migrantes con autodeportación TRAX. CNN en Español. https://cnnespanol.cnn.com/ 2025/03/10/eeuu/ee-uu-reemplaza-app-cbp-one-migrantes-autodeportacion-trax
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Artículo elaborado por Octavio Aguirre Gutiérrez, alumno de la Universidad Europea de Madrid (UEM), como participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

Repercusiones del abuso sexual infantil en la vida adulta

El abuso sexual en la infancia representa una grave vulneración de derechos y un problema de salud pública cuyas secuelas pueden extenderse a lo largo de toda la vida. Diversos estudios señalan que entre un 20% y un 30% de quieneshan sufrido este tipo de abuso desarrollan en la edad adulta alteraciones emocionales, disfunciones sexuales o dificultades en las relaciones interpersonales. Aunque existe consenso en cuanto a su impacto negativo, persisten ciertas polémicas debido a diferencias individuales y contextuales, así como a la influencia de otras variables como el entorno familiar o la gravedad del abuso.

Repercusiones del abuso sexual infantil en la vida adulta

En especial, las mujeres afectadas tienden a presentar actitudes negativas hacia la sexualidad, insatisfacción en sus relaciones íntimas y dificultades en el ámbito de pareja y parental. Además, los datos recientes en España reflejan una prevalencia preocupante: cerca del 12% de la población adulta reporta haber sufrido algún tipo de abuso sexual durantesu infancia, siendo los agresores con frecuencia personas del entorno cercano de la víctima. Estas experiencias,sostenidas en el tiempo y marcadas por relaciones de poder asimétricas, pueden dejar cicatrices emocionales profundas que requieren atención especializada y una comprensión social más amplia.

 

¿Qué entendemos por abuso sexual infantil?

Una de las definiciones más importantes es la propuesta por el National Center on Child Abuse and Neglect (1978), queexpone que el abuso sexual infantil (ASI) es una forma de maltrato en la que un adulto, o en ocasiones un adolescente mayor, utiliza a un niño o niña con fines sexuales para sí mismo o para terceros. Este fenómeno ha existido en todas lasculturas y épocas, y lamentablemente sigue siendo una realidad muchas veces negada, minimizada o silenciada por la forma en que se produce: en contextos de confianza, mediante la manipulación, el chantaje emocional o incluso sin contacto físico.

Cualquier menor, independientemente de su edad, género o clase social, puede ser víctima de abuso sexual. No siempre setrata de actos violentos; en muchos casos el agresor utiliza promesas, amenazas o regalos para obtener la cooperación delmenor. Algunas formas de abuso no dejan marcas físicas visibles, pero sí generan un profundo daño psicológico. Además del contacto sexual directo, el abuso incluye la exposición a actos sexuales, la producción o consumo de pornografía infantil, la explotación sexual y el turismo sexual con menores.

 

El ASI abarca un espectro amplio de conductas, que puede clasificarse según varios factores:

  • Con o sin contacto físico: El abuso puede incluir desde tocamientos, masturbación o penetración, hasta actos sin contacto físico, como mostrar genitales, realizar proposiciones sexuales explícitas o mantener relaciones sexuales frente a un menor.
  • Abuso agudo o crónico: Puede tratarse de un episodio aislado (abuso agudo) o de situaciones que se repiten en el tiempo (abuso crónico), siendo esta última forma la más dañina emocionalmente por su persistencia y la posible normalización del sufrimiento.
  • Ámbito intrafamiliar o extrafamiliar: El abuso puede darse dentro del núcleo familiar (padres, padrastros, tíos, hermanos u otros cuidadores) o fuera de él (profesores, monitores, vecinos, etc.). El abuso intrafamiliar, conocido como incesto cuando hay vínculo carnal entre familiares próximos, es especialmente traumático, yaque suele implicar relaciones de dependencia y confianza, y puede mantenerse oculto durante años.

 

Estas variaciones en la tipología del abuso influyen directamente en la gravedad de sus consecuencias psicológicas, como el desarrollo de trastornos emocionales, conductas sexualizadas inapropiadas o problemas en las relaciones interpersonales futuras.

 

Las cicatrices psicológicas

Las consecuencias del abuso sexual infantil (ASI), en muchos casos se manifiestan o se agravan en la adolescencia o en la vida adulta, especialmente si no se ha recibido apoyo ni tratamiento psicológico adecuado. Se estima que al menos un30% de las personas que han sufrido abuso sexual en la infancia presentan consecuencias psicológicas significativas a largo plazo. Estas pueden incluir:

  • Alteraciones en la esfera sexual, como disfunciones sexuales, una menor capacidad de disfrute o una visión distorsionada de la sexualidad.
  • Trastornos emocionales, especialmente depresión y trastorno de estrés postraumático (TEPT).
  • Problemas con el control de la ira, que tienden a expresarse de forma diferente según el género: en los varones, mediante conductas violentas externas; en las mujeres, a través de comportamientos autodestructivos.

 

No obstante, el impacto psicológico del ASI no es igual en todos los casos. Su gravedad depende de múltiples factores.

 

El impacto en las relaciones personales

El abuso sexual infantil puede afectar profundamente las relaciones personales en la vida adulta. Muchas víctimasexperimentan dificultades en sus vínculos afectivos, como miedo a la intimidad, desconfianza hacia la pareja y amigos o inestabilidad emocional. En el plano sexual, es común la aparición de disfunciones, rechazo al contacto o, en algunos casos, conductas sexualizadas. También puede influir en la crianza, generando ansiedad o inseguridad al ejercer el rol parental. Estas experiencias pueden dificultar la confianza en los demás y provocar aislamiento, aunque con apoyoadecuado muchas personas logran establecer relaciones sanas.

 

¿Qué se puede hacer?

Desde la prevención, es fundamental educar a niños y niñas desde edades tempranas sobre el respeto a su cuerpo, los límites personales y el derecho a decir “no”. También deben saber identificar situaciones inapropiadas y tener laconfianza para contar lo que les ocurre sin miedo a ser juzgados. A nivel familiar, es importante crear un entorno de comunicación abierta y supervisar los entornos en los que se mueven los menores.

Cuando el abuso ya se ha producido, la intervención temprana es crucial. El acompañamiento psicológico especializadopuede prevenir muchas de las secuelas a largo plazo. Además, es esencial que el entorno familiar, especialmente las figuras de apego como la madre o el padre, validen el testimonio del menor y ofrezcan protección y contenciónemocional. También deben evitarse procesos judiciales prolongados, proteger la privacidad de la víctima y ofrecer atención continuada. La combinación de apoyo emocional, tratamiento terapéutico y entornos seguros es determinante para la recuperación y la construcción de una vida adulta sana.

 

Bibliografía

(Abuso Sexual Infantil y Consecuencias Psicopatológicas En la Vida Adulta        | Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil, s. f.)

Barney, G. L., & Londoño, J. A. C. (2006). Abuso sexual infantil. Precop SCP, 3, 1630.

Echeburúa, E., & Corral, P. de. (2006). Secuelas emocionales en víctimas de abuso sexual en la infancia. Cuadernos de Medicina Forense, (43-44), 75-82.

Echeburúa, E., Echeburúa, E., & Echeburúa, E. (2024, 9 julio). ¿Por qué los recuerdos de abusos sexuales vuelven a la memoria en la vida adulta? El País.

López, Sílvia, Faro, Concepció, Lopetegui, Lourdes, Pujol-Ribera, Enriqueta, Monteagudo, Mònica, Cobo, Jesús, &Fernández, María Isabel. (2017). Impacto del abuso sexual durante la infancia-adolescencia en las relaciones sexuales yafectivas de mujeres adultas. Gaceta Sanitaria, 31(3), 210-219.

 

Artículo elaborado por María Gabriel Pérez, alumna de la Universidad Europea, participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.