nuevas tendencias adictivas entre jóvenes

Las drogas y su consumo conforman un fenómeno fundamental de carácter social en la actualidad que influye principalmente en los jóvenes. Debido a la aumentada disposición de las drogas en sus respectivos entornos, los jóvenes deben aprender a convivir con dichas sustancias, decidiendo sobre el consumo o abstinencia de las mismas (Becoña, 2000). Además, se considera la existencia de diversos elementos sociales, biológicos y psicológicos, no solo en el joven, sino también en el entorno familiar, institución educativa y grupo de iguales, que influyen al factor del consumo de drogas (Silvia, 2012).

Por un lado, uno de los mayores factores de riesgo se asocia a la actitud positiva que poseen los jóvenes sobre las drogas psicoactivas, es decir, la popular opinión de que dichas sustancias no suponen riesgo alguno y que, en su lugar, producen diversión (Gil, 2008). Por otro lado, la variable que afecta mayoritariamente a la decisión de consumir dichas drogas es la de percepción de riesgo o entendimiento de los aspectos negativos para la salud de las mismas (Becoña, 2007).

Las estadísticas sugieren que por lo general, la concepción de riesgo que supone el consumo de sustancias psicoactivas y sus respectivas frecuencias es mayor entre mujeres que hombres (Armstrong, et al. 2014). En cambio, con respecto al consumo de los tranquilizantes o somníferos la población de mujeres es mayor (Herruzo, 2016). Además, en cuanto a la edad, a pesar de que existe una evaluación parecida del riesgo que supone el consumo habitual de drogas como la heroína, éxtasis, cocaína o tabaco; el consumo de cánnabis y de alcohol se asocia con un menor riesgo, aumentando así la tolerancia, y a su vez, el consumo por los individuos de entre 15 y 34 años (Herruzo, 2016).

Un estudio realizado a 1597 estudiantes de secundaria del Principado de Asturias, reveló que un 8% de los estudiantes evaluados había probado drogas de diseño en algún momento, el 7% había consumido dichas drogas en el último año, y por otro lado, el 4,7% había consumido en el último mes (Fernández, et al. 2014). La producción y consumo de drogas sufre una constante evolución. Los productores de dichas sustancias, crean nuevas sustancias para satisfacer la demanda de las mismas, siendo usados químicos, fármacos, e incluso nuevas fórmulas para su creación (Burillo, et al. 2011).

Drogas Emergentes y “Smart Drugs”

El término de ´´droga emergente´´ se refiere a aquellas drogas tanto naturales como sintéticas que han sido introducidas en el comercio del consumo en los últimos 5 años. Dentro de este concepto se encuentran ciertas plantas y sus respectivas derivaciones, fármacos de uso humano e incluso veterinario, medicamentos retirados del uso clínico por sus efectos secundarios de carácter negativo, y drogas sintéticas creadas recientemente (Burillo, et al. 2011).

La manera de comercializar estas drogas emergentes puede ser a través de varias vías, tanto a través de tiendas de carácter físico «smart o grow shops», como mediante tiendas de carácter online o virtual «smart shops on-line», las cuales han experimentado un gran aumento con respecto a años anteriores según señala el Informe Anual del Observatorio Europea de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT) (Burillo, et al. 2011).

La escasa información hábil sobre las «smart shops on-line», obtenida mediante un estudio realizado en Reino Unido, se resume en la inmoral venta de drogas a través de internet, en el cual no se publican los ingredientes de elaboración de las mimas, ni tampoco se avisa acerca de los efetos secundarios, contraindicaciones de consumo, o interacciones negativas con otras sustancias o fármacos (Schmidt, et al. 2010).

Por lo tanto, las smart drugs es el concepto por el cual se conoce a dichas drogas cuya venta se perpetua a través de internet, y cuya traducción se conoce como ´´drogas inteligentes´´. Las tres categorías esenciales de las smart drugs se basan en las piperacinas, catinonas y/o cannabinoides sintéticos.

Policonsumo (o combinación de sustancias)

El policonsumo es el término que se refiere a la combinación de sustancias psicoactivas, lo cual está aumentando notablemente entre los jóvenes de España. De hecho, se pueden distinguir tres tipos de policonsumo; el Patrón A el cual engloba la mezcla de alcohol y tabaco; el Patrón B cuya mezcla es el cannabis y alcohol y/o tabaco; y por último, el Patrón C referente a mezclar el cannnabis con alcohol y tabaco y, por lo menos, otra droga ilegal (Olga, et al. 2015).

Pharming (uso recreativo de medicamentos de prescripción)

En la actualidad, tanto las drogas emergentes como el consumo inadecuado de fármacos se han convertido en un problema de carácter sanitario mundialmente. En Europa, con el concepto “pharming” se concibe al uso incorrecto de un fármaco de forma diferente a su respectiva prescripción o de forma no autorizada por los sanitarios pertinentes. Algunas de los fármacos más utilizados inadecuadamente son los gabapentinoides; antipsicóticos como la quetiapina; antidepresivos como la venlafaxina y bupropión; analgésicos como los opioides; antihistamínicos como clorfeniramina, anticolinérgicos como el dimenhidrinato; y jarabes para la tos o resfriados, en concreto los que poseen prometazina, codeína y/o dextrometorfano entre sus componentes principales (Stefania, et al. 2020).

Chemsex y agresiones sexuales

El chemical sex o coloquialmente conocido como ´´chemsex´´, es un concepto utilizado para definir el consumo de sustancias psicoactivas de manera intencional con el propósito de mantener relaciones sexuales (Helen, et al. 2017). Las sustancias usadas más frecuentemente en estas situaciones son mefendrona, γ-hidroxibutirato/ γ-butirolactona (GHB/ GBL), y/o metanfetamina. Además, la utilización de estas sustancias tiene el fin de aumentar la estimulación y duración del acto sexual (McCall, et al. 2015).

Por otro lado, la utilización de drogas psicoactivas con la finalidad de perpetuar agresiones sexuales ha tomado protagonismo en la actualidad, a las cuales se las denomina Drogas Facilitadoras del Asalto Sexual (DFAS) y son el cannabis, cocaína, anfetaminas, metanfetaminas, ácido oxíbico, MDMA, alcohol, benzodiacepinas, estramonio, ketamina, burundanga, y Popper, entre otros (Manuel, et al. 2015).

Conclusiones y recomendaciones

Es de vital importancia conocer las nuevas formas y conceptos del consumo de drogas para poder identificarlas en todos los ámbitos y, de esta forma, realizar prevenciones del consumo cuando sea necesario. De igual manera, si se localizase algún caso de consumo en su entorno, es imprescindible recurrir a los servicios de sanidad psicológica lo antes posible.

Bibliografía

  • Armstrong, K. A., Watling, H., Watson, A. y Davey, J. (2014). Profile of women detected drink driving via Roadside Breath Testing (RBT) in Queensland, Australia, between 2000 and 2011. Accident Analysis and Prevention, 67, 67-74.
  • Becoña, I., Elisardo, M.I. (2000). Los Adolescentes y el Consumo de Drogas. Papeles del psicólogo, núm. 77; p.25-32.
  • Becoña, E. (2007). Resiliencia y consumo de drogas: una revisión. Adicciones, 19, 89- 101.
  • Burillo-Putze, G., Climent, B., Echarte, J. L., Munné, P., Miró, Ó., Puiguriguer, J., & Dargan, P.. (2011). Drogas emergentes (I): las «smart drugs». Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 34(2), 263-274.
  • Fernández, L.J., Álvarez, F.E., Secades, V.R., Jiménez, G.J., Cañada, M.A., Donate, S.I., Fernández, H.J., Vallejo, S.G. (2014). Consumo de Drogas de Síntesis en Estudiantes de Secundaria del Principado de Asturias (España). Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias.
  • Gil, J. (2008). Consumo de alcohol entre estudiantes de enseñanzas secundarias. Factores de riesgo y factores de protección. Revista de Educación, 346, 291-313.
  • Herruzo, C., Lucena, V., Ruiz-Olivares, R., Raya, A., Pino, M.J. (2016). Diferencias en función de sexo en la percepción del riesgo asociado al consumo de drogas en jóvenes. Acción Psicológica, 13(1), 79-90.
  • Helen, D.S., Beatriz, R.S., Jesús, B.L., Rocío, M.P. (2017). Chemsex: Un fenómeno emergente. Adicciones, vol. 29, núm. 3, pp.207-209.
  • Manuel, I.F., Antonio, R.B. (2015). Drogas Facilitadoras de Asalto Sexual y Sumisión Química. Salud y drogas, vol. 15, núm.2, pp.137-150.
  • McCall, H., Adams, N., Mason, D. y Willis, J. (2015). What is chemsex and why does it matter?. British Medical Journal, 351.
  • Olga, H.S., Sílvia, F.M., María, E.G. (2015). Policonsumo de Drogas y su Relación con el Contexto Familiar y Social en Jóvenes Universitarios. Adicciones vol.27, núm.3.
  • Silvia, L.L., Palomo, José, R.A. (2012). Factores de Riesgo y de Protección en el Consumo de Drogas y la Conducta Antisocial en Adolescentes y Jóvenes Españoles. International Journal of Psychological Research, vol. 5, núm.1; pp.25-33.
  • Stefania, C., Fabrizio, S. (2020). What about ´´Pharming´´ ? Issues Regarding the Misuse of Prescription and Over-the-Counter Drugs. Psychopharmacology, Drug Misuse and Novel Psychoactive Substances Research Unit, School of life and Medical Sciences.
  • Schmidt, M.M., Sharma, A., Schifano, F., Feinmann, C. (2010). «Legal highs» on the net-Evaluation of UK-based Websites, products and product information. Forensic Sci Int, pp.92-97.

Artículo elaborado por Alicia Gañán Elías, alumna de la Universidad Europea de Madrid, participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.

Creada por Stephen Porges en 1992, la Teoría Polivagal pone en primer plano el papel desempeñado por el sistema nervioso autónomo (SNA) – y especialmente por el nervio vago- en la regulación de nuestro comportamiento y la influencia en nuestro bienestar. Esta teoría describe cómo nuestro sistema nervioso responde ante distintas situaciones y estresores, tanto de nuestro día a día, como a experiencias más significativas o traumáticas. 

Así pues, la teoría destaca que el SNA puede producir tres estados psicofisiológicos principales, es decir, tres estados que están caracterizados por respuestas fisiológicas y psicológicas determinadas, y que serían la base neurofisiológica de nuestros sentimientos y emociones. Dichos estados pueden cambiar de forma adaptativa en función de lo seguros que nos sintamos en cada momento. 

  1. El primero es la respuesta de “lucha o huida”, que es activada en momentos percibidos como amenazantes o peligrosos y que prepara al cuerpo bien para luchar, bien para huir de la amenaza. En este estado, por ejemplo, se aumenta la tasa cardiaca y pulmonar, se segrega adrenalina y se inhibe la acción digestiva, entre otros. 
  2. El segundo es la respuesta de “bloqueo” o estado “dorsovagal”, activada en momentos de angustia, agobio e impotencia. En esta teoría este estado se conoce como “inmovilización”, y se caracteriza porque nuestro cuerpo se paraliza, pudiendo sentirnos desorientados o desconectados de nuestro entorno.
  3. Por último, puede responder con un estado de “conexión social”, o “ventrovagal”, ante situaciones donde nos sentimos seguros y conectados a los demás, y por tanto, relajados y abiertos a la interacción social. 

Aunque los tres estados están controlados por diferentes partes de nuestro sistema nervioso, todos ellos están gestionados directamente por el nervio vago, el cual va desde la base del cerebro hasta el intestino, conectando el cerebro con el cuerpo y siendo central en la regulación de nuestro ritmo cardíaco, respiración, digestión y estado emocional. Además, estos tres estados no siempre son independientes, sino que pueden interactuar para formar estados mixtos, tratándose más bien de un espectro de reacciones conductuales que van desde la quietud hasta las acciones movilizadas tanto en contextos seguros como amenazantes

Cabe destacar que este “sistema de vigilancia” que tiene el SNA, conocido como “neurocepción”, explora el entorno en busca de señales de seguridad y peligro de forma inconsciente. En función de las señales que va detectando, el sistema nervioso va modificando su estado para afrontar la situación y favorecer la supervivencia. Si nuestra neurocepción no es adaptativa, detectaría señales de inseguridad cuando en realidad estamos a salvo, o viceversa. Esta neurocepción “defectuosa” puede deberse a una historia de traumas; según esta teoría, las experiencias traumáticas podrían causar que las personas se queden estancadas en un estado de inmovilización o movilización, por ejemplo, desarrollando un estado crónico de hipervigilancia (en busca de peligros incluso en situaciones seguras) o de disociación (desconectados de nuestro cuerpo y entorno).  Estos estados de desregulación crónica del sistema nervioso son característicos de algunos problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión o el dolor crónico, e incluso de afectaciones físicas, como la hipertensión y las enfermedades autoinmunes. 

Un estado saludable del sistema nervioso se caracteriza, más que por estar siempre en un estado de calma, por ser flexible y resiliente a los cambios. Afortunadamente, en nuestro día a día, podemos llevar a cabo ejercicios que den tono al nervio vago y en último lugar, ayuden a regular nuestro sistema nervioso: 

  • Practicar la respiración lenta y profunda, activa el nervio vago y el sistema nervioso parasimpático, lo que favorece la relajación.
  • Practicar actividad física, como caminar, la danza o el yoga.
  • Interacción social positiva con otras personas. Aquí es importante el concepto de “co-regulación”, que hace referencia a que inconscientemente mandamos señales de seguridad o peligro (a través de nuestras expresiones faciales, entonaciones, etc.), por la cual se fomenta, o desalienta, la distancia psicológica entre personas. En términos más simples, rodearnos de personas que transmitan seguridad y positividad, puede ayudarnos a regular nuestro propio sistema nervioso. 
  • Buscar ayuda profesional. Hoy en día hay profesionales y terapias desarrolladas para el tratamiento del trauma y la regulación del sistema nervioso. 

En conclusión, aplicando la Teoría Polivagal a nuestra vida personal y a otras áreas, podemos comprender cómo la seguridad, la co-regulación y la conexión son primordiales para el correcto desarrollo desde la infancia, así como claves para nuestro bienestar en la edad adulta.

 

Artículo elaborado por Silvia Prada Herrero, alumna de 4º grado de Psicología en la UNED, participante del programa de prácticas de Psicología sin Fronteras.

Psicología y solidaridad

Guillermo Fouce. Doctor en Psicología, profesor Universidad Complutense de Madrid, coordinador Salud y Consumo Ayuntamiento de Getafe, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras psf@psicologossinfronteras.net

Con frecuencia en un mundo precarizado donde las condiciones de trabajo empeoran llegando a situar, por ejemplo, a los profesionales de la intervención social en situaciones de precariedad y donde la inversión en servicios de psicología está muy lejos de las necesidades expresadas por la población y lo que demanda la realidad, los psicólogos y psicólogas nos encontramos con críticas por ejercer la profesión desde la perspectiva de la solidaridad y el ejercicio responsable del voluntariado crítico y comprometido con la realidad que nos rodea.

Guillermo Fouce

Guillermo Fouce

Implicación, compromiso y solidaridad organizada frente a la desigualdad. Reivindicar la salud mental como un derecho humano básico. 

Un sector de la profesión sentimos que tenemos que estar, solidariamente, junto a muchas personas vulnerables, en las situaciones de vulnerabilidad, que necesitan ser atendidas, desde principios como el acompañamiento y la escucha, estar junto a las personas que sufren situaciones de dificultad de acceso a la atención en salud mental, que sufren situaciones de desempleo, desahucio o crisis, que dejan sus países en busca de un futuro mejor, por ejemplo. Pero, este mismo sector profesional también siente que debemos reivindicar que la salud mental sea reconocida, considerada y se invierta en ella como un derecho humano básico y fundamental de acceso a la salud.

Hay importantes demandas de muchas personas vulnerables para ser atendidas y para ser acompañadas y escuchadas, hay muchas situaciones de desigualdad. Vivimos en un mundo injusto. Muchas personas sufren, por ejemplo, situaciones de dificultad de acceso a la atención en salud mental, sufren situaciones de desempleo crónico o de falta de oportunidades sufren discriminación o soledad no deseada. Y tenemos y queremos estar junto a ellas y estar con otras organizaciones del tercer sector, con otras plataformas y entidades no gubernamentales, actuando mientras pedimos también que la salud mental sea reconocida, considerada y se invierta en ella como un derecho humano básico y fundamental de acceso a la salud. Hay muchas situaciones de desigualdad y muchas injusticias: desde la pobreza hasta la desigualdad de género, desde la soledad no deseada a la exclusión. Pero, mientras pedimos y reivindicamos más recursos y respuestas, creemos firmemente que tenemos que actuar con las personas que sufren y comprometernos como profesionales con ellas y para ellas en estas situaciones de vulnerabilidad. Creemos que tenemos que implicarnos en cambiar entornos injustos, situaciones enfermas y anormales que nos hacen enfermar.

Dice la ley de voluntariado que “el ejercicio organizado de la solidaridad debe ejercerse desde el respeto a los puestos de trabajo”. Y así lo creemos, al tiempo que creemos imprescindible comprometernos por un mundo más justo y solidario, comprometernos y trabajar, al tiempo, por profesionalizar las respuestas que damos a las personas y a las situaciones.

Creemos también que el ejercicio de la solidaridad debe estar organizado y no basarse en respuestas individuales y aisladas y que debe ser radical en el sentido de ir a la raíz, de atender a las personas que sufren mientras se reflexiona sobre las causas de la desigualdad y se pide con otros y otras cambiarlas. Nos indignamos con la injusticia porque desde esta indignación podemos y debemos removernos para actuar.

Acción y reflexión, atención, acompañamiento e incidencia y sensibilización son para nosotros dos caras de esta necesaria moneda complementaria. Creemos y defendemos los derechos humanos, la agenda 2030, la renta mínima de inserción y el ingreso mínimo vital, el salario mínimo justo, los subsidios de desempleo, las pensiones justas, la garantía de ingresos, la justicia fiscal, la educación inclusiva, el empleo decente, la vivienda accesible, la sanidad universal física- psicológica y social, la prevención y promoción de la salud, la respuesta al reto demográfico, el comercio justo, la toma de conciencia y el desarrollo de medidas para responder al innegable y urgente cambio climático y emergencia ecológica planetaria, la lucha contra la discriminación, los prejuicios y el racismo de todo tipo, la igualdad de género, la lucha por la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición, la intervención en situaciones críticas, las segundas oportunidades para quienes cometen delitos y la reinserción, la participación comunitaria, la acción social crítica y comprometida, el respeto a que cada cual ame a quien le parezca como le parezca. Nos preguntamos qué puede hacer la psicología por todos estos principios y valores y nos ponemos a intentar hacerlo.

Desarrollo de respuestas colectivas

Desde una psicología sin fronteras creemos y tratamos de desarrollar intervenciones que van más allá de lo individual, analizando críticamente algunos de estos planteamientos, quizá mayoritarios, en el ejercicio de la psicología actual; creemos en el valor del contexto, en lo dañino de las desigualdades de poder y las amenazas, como elementos para explicar las realidades. Creemos que con frecuencia es el contexto el que está enfermo y hace enfermar a las personas, creemos que no hay intervención psicológica que no sea al tiempo psicológica- individual y social o contextual porque resulta imposible separar a la persona de su entorno y relaciones. Por eso, nuestro foco se pone en cambiar los contextos, respetando a las personas que lo sufren y que son víctimas.

Creemos que nuestra intervención debe basarse en la búsqueda y acompañamiento para dar sentido a lo que ocurre y para generar respuestas sin los profesionales y por encima de los profesionales, generando tejido social.

Apostamos por tejer redes, comunidades, respuestas colectivas. Apostamos por el desarrollo del tejido social y del apoyo mutuo solidario. Apostamos por el análisis crítico de las circunstancias para promover su cambio necesario. Creemos en los determinantes sociales de la salud y de la salud mental y preferimos hablar de amenazas y vulnerabilidades antes que de trastornos o enfermedades mentales. Y cuestionamos la patologización de la vida cotidiana en situaciones donde mal- estamos sí, pero por las circunstancias que nos rodean y no por libre elección.

Creemos firmemente que no se puede defender que quien está mal es porque quiere porque “si quieres, puedes” y todo depende de cómo te tomes las cosas. Apostamos por tejer redes, comunidades, respuestas colectivas. Apostamos por el desarrollo del apoyo mutuo solidario y las comunidades. Apostamos por el análisis crítico de las circunstancias para promover su cambio necesario. Llevamos el nombre de la psicología en nuestra esencia y fundamento y nos sentimos orgullosos y orgullosas del mismo, llevando la profesión, sus principios y prácticas en los ámbitos en los que se desarrolla el tercer sector social, de cooperación y de acción humanitaria, con los que trabajamos.

Nos sentimos también orgullosos de llamar a la profesión a un ejercicio comprometido con la realidad, basado en la ética y los valores, que no patologice, que no etiquete, ni haga análisis reduccionistas que individualizan los problemas y las realidades o las respuestas. Creemos en la psicología comunitaria, en la psicología comprometida, en la psicología de la liberación y por ellas apostamos mientras respondemos de manera activa, profesional y comprometida con las situaciones de injusticia y vulnerabilidad que nos llegan y que conocemos y ante las que no podemos, ni queremos, mirar hacia otro lado.

Llamada a un mundo justo y solidario

No se trata de llamar a la ayuda mutua para sustituir profesionales y atenciones necesarias, no se trata de destruir espacios de intervención sino más bien de crearlos; cuando hace ya unos años nació Psicología Sin Fronteras en la catástrofe de Biescas, casi nadie hablaba en nuestro país de la intervención psicológica en emergencias y catástrofes y hoy es una de las áreas posiblemente con más futuro en el desarrollo de nuestra profesión. Fueron un grupo de psicólogos y psicólogas que decidieron ejercer un compromiso activo y voluntario con las víctimas quienes abrieron este espacio para, a partir del mismo, organizar la solidaridad y desarrollarla con sentido crítico ejerciendo, a veces sí de manera voluntaria, una profesión necesaria y que debe convertirse en transformadora.

Propuesta de una transformación en la psicología

Queremos reivindicar, pedir y desarrollar esa llamada a un mundo más justo, solidario, que cambie las conexiones por relaciones, que genere respuestas colectivas, que llame a la solidaridad y la empatía, que rompa fronteras y en la que eliminemos los reduccionismos psicologistas cómplices en muchos momentos del mantenimiento de las desigualdades. Proponemos construir una psicología crítica comprometida, solidaria, sin fronteras, ecológica, centrada en los Derechos Humanos y en la construcción de alternativas.

¿Te animas con nosotros y nosotras?

¿Qué es?

El secuestro emocional o también conocido como el “secuestro de la amígdala” es un fenómeno descubierto por Daniel Goleman en 1995, psicólogo experto en inteligencia emocional. Es un término usado para describir como nuestra parte más racional es “secuestrada” por las áreas del cerebro más primitivas, haciendo que perdamos el control de nuestras emociones y acciones frente a una situación de estrés. Dicho desencadenante es desmesurado para la persona que lo percibe y puede ser ocasionado por múltiples factores, desde acciones más cotidianas, como cargas laborales hasta una catástrofe natural, como un tsunami. Es un mecanismo de defensa del cuerpo adaptativo y esencial, el problema comienza cuando es activado en una situación errónea, como es en este caso, debido a una distorsión cognitiva llevando a cabo una acción completamente desadaptativa.

¿Dónde y por qué se origina?

En una pequeña parte de nuestro cerebro en forma de “almendra” llamada, amígdala. Se encuentra en la zona más primitiva y en la cual se encuentran las emociones más básicas del ser humano, como el miedo o la ira. Ésta forma parte del sistema límbico, encargado de dirigir las emociones y el comportamiento. Está compuesto por: el hipocampo, los cuerpos mamilares, el bulbo olfativo, el septum, el giro cingulado, el tálamo, la hipófisis, el hipotálamo y la amígdala.

Representación gráfica del sistema límbico

Este descubrimiento fue gracias al trabajo previo sobre los mecanismos cerebrales de las emociones por Joseph LeDoux, investigador y profesor en la Universidad de Neurología de Nueva York. Aquí entran en acción dos partes muy importantes: la del tálamo, área del cerebro que procesa la información que llega de los sentidos y la transmite a otras áreas cerebrales y la de la amígdala, área que se encarga de gestionar las emociones y del instinto de supervivencia. Esto revelaría una conexión sensorial desde el tálamo hasta la amígdala, es decir, una información emocional precognitiva, anterior a la razón.

La emoción es más potente que la razón” – LeDoux

Es importante mencionar que según el estado de ánimo de la persona se captará la información de manera más positiva o negativa, afectando en la toma de decisiones. Además, este sistema se relaciona con una de las partes más importantes de nuestro cerebro racional, la corteza frontal. La cual se encarga de almacenar en nuestro cerebro decisiones lógicas, interpretar y generar información relevante para elaborar juicios.

Simpático y parasimpático

También está relacionado con una de las partes más fundamentales del ser humano, el sistema nervioso, que consiste en una red extensa y compleja de nervios que conectan nuestro cerebro con cada una de las partes de nuestro cuerpo. Su función principal es la de coordinar y dirigir nuestras acciones, creando una respuesta adaptativa a nuestro entorno. Se encuentra subdividido en dos partes principales: simpático y parasimpático.

¿Por qué está relacionado con el fenómeno del secuestro emocional? Se debe a que la parte simpática se encarga de ponernos en situación de alerta, provocado por un elemento estresante. De aquí se derivarían los efectos fisiológicos, como el aumento de la frecuencia cardíaca, el malestar digestivo, los sudores, la ansiedad, los temblores, etc. Una vez pasado el tiempo tras la explosión emocional se alcanza la calma, entrando en acción el sistema nervioso parasimpático, encargado de dirigir nuestro cuerpo a un estado de tranquilidad, devolviendo a todos los órganos su estado original.

¿Cómo sé si he vivido un secuestro emocional?

A nivel cognitivo podría decirse que es una sensación abrumadora, incómoda, pensamientos irracionales, reacciones automáticas fuera de lugar. En cuanto al estado fisiológico podrían destacarse las taquicardias, ansiedad, temblores, sudores. Las personas que han vivido este fenómeno lo denominan como “un descontrol emocional”, “acciones impulsivas de las cuales luego se arrepienten”, “caos”, “auténtico pánico”, “perder el control”, “paralizado”. También puede describirse como una sensación de “resaca emocional”, debido a la alta segregación de hormonas como la adrenalina y el cortisol en nuestro riego sanguíneo. Además, es interesante destacar que las personas con TEPT, ansiedad generalizada o trastornos de pánico son más susceptibles a padecer estos secuestros emocionales ya que su amígdala está más hiperactiva tras los sucesos traumáticos, padeciendo un estado de alerta continuo, según un estudio de la Universidad Estatal de San Diego.

“Nos dejamos llevar por nuestras emociones más básicas provocando una respuesta ilógica” – Daniel Goleman

¿Qué hacer en estos casos?

Tras haber vivido este fenómeno, sentiremos una sensación gradual descendente desde el caos hacia la tranquilidad. Dicha sensación puede demorarse dependiendo de la persona, yendo desde pocos minutos hasta las cuatro horas aproximadamente. Se recomiendan ejercicios de relajación, como el mindfulness. Es muy importante volver a conectar con nosotros mismos, autorregulándonos, dándonos tiempo para pensar. Para abordar este suceso es importante contar con ayuda psicológica, de esta manera se podrá tratar y recuperar el control de nuestra vida. Podrían llevarse a cabo otras técnicas como la respiración profunda y la imaginación de una situación agradable con la cual poder conectar. Podemos pasear, hablar con una persona cercana sobre lo que te ha sucedido. En definitiva, es importante pedir ayuda, hay solución.

 

Artículo elaborado por Vanessa Crespo Mamani, alumna de 4º grado de Psicología en la UNED, participante del programa de prácticas de Psicología sin Fronteras.

AEB

La Asociación Experiencia Bipolar (AEB) es una entidad sin ánimo de lucro y de interés social. Ofrece apoyo y empoderamiento real a personas diagnosticadas con trastorno bipolar y afines a este problema de salud mental. Además, brinda a la sociedad una visión positiva y de normalidad acerca del concepto de “salud mental” y los problemas relacionados con la misma.

Fruto del convenio de colaboración firmado entre ambas organizaciones, AEB y FPSF participarán de manera colaborativa en acciones y eventos relacionadas con su misión, facilitarán recursos para desarrollarlas cooperarán para que se puedan incorporar otras entidades colaboradoras en los proyectos que diseñen conjuntamente.

FINES DE AEB


La Asociación tiene como finalidad genérica la adopción de todas las medidas que contribuyan a la mejora de la calidad de las personas diagnosticadas con trastorno bipolar y afines a este problema de salud mental, específicamente con los siguientes fines:

  1. Defender la dignidad de las personas diagnosticadas con trastorno bipolar y sus familiares, y los derechos que otorga la Constitución Española y las leyes a todos los ciudadanos sin distinción.
  2. Exhortar a los poderes públicos la remoción de cuantos obstáculos impidan o dificulten la plenitud de los derechos y la realización de una política coherente y efectiva de prevención, educación, tratamiento, rehabilitación, asistencia e integración de dichas personas.
  3. Prestar directamente, o mediante su participación en otras entidades, todo tipo de atenciones y servicios que precisen las personas diagnosticadas con trastorno bipolar y sus familias, en el ámbito territorial de su competencia.
  4. Divulgar y formar conciencia colectiva para que la sociedad respete la participación de las personas con enfermedad mental y sus familias en todos los ámbitos de la vida social.
  5. Proclamar y hacer nuestros, como entidad genuinamente social, los valores de altruismo, acción solidaria y el voluntariado como parte integrante e irrenunciable de nuestros fines; de acuerdo con lo establecido en la normativa de referencia que regula la acción del voluntariado.
  6. Impulsar acciones de formación y empleo para reforzar la cualificación profesional competencias laborales, las habilidades personales y profesionales, así como los factores determinantes para la inserción social y laboral incrementando el nivel de empleabilidad.
Taller

El error cometido en la construcción de la línea 7B de Metro Madrid lleva afectando a los vecinos y vecinas de San Fernando de Henares desde el año 2007. Este problema aún no cuenta con una solución satisfactoria por parte de la Comunidad de Madrid. Un total de ochenta y ocho de estas familias se han visto en la necesidad de ser desalojadas, otras han visto cómo sus casas y todo lo que había dentro se derrumbaba, y algunas conviven diariamente con la contaminación sonora de las obras.

La falta de estudio de este proyecto de ampliación de la red de Metro Madrid es lo que ha provocado que este municipio del Oeste de la comunidad se haya convertido en un terreno poco seguro. Muchas familias se encuentran actualmente sin ninguna solución pertinente sobre su situación actual.

En Psicología sin Fronteras somos conscientes de la necesidad de cuidar y preservar la salud mental de las personas en estos momentos tan duros. Por eso, estamos llevando a cabo un proyecto de acompañamiento psicológico y emocional a los vecinos y vecinas que se han visto afectados por las problemáticas que está provocando este fallo. Este grave impacto va más allá de lo material, sino que afecta en el valor sentimental y en el bienestar psicológico y emocional de las personas.

PAML7B

Este acompañamiento estará centrado en un Taller Grupal de Ayuda Psicológica que comenzó en febrero. Hemos desarrollado un espacio seguro y confidencial, centrado en los afectados para que sirva como lugar de unión y apoyo mutuo para así encontrar un camino de fortaleza y esperanza. Esta promoción de la resiliencia está enfocada a aliviar el estrés y la ansiedad individual, así como a fortalecer el tejido comunitario, social y vecinal de San Fernando, propiciando el apoyo mutuo en estos momentos tan difíciles entre personas que están pasando por situaciones similares. Estas sesiones están siendo guiadas por profesionales de la psicología en el ámbito del apoyo emocional y manejo de crisis.

Los talleres se celebran los viernes de 18:00 a 20:00 desde febrero hasta junio de este año, en el Centro de participación ciudadana Marcelino Camacho, en la propia localidad de San Fernando de Henares. Para unirte solo tienes que asistir. No es necesario que nadie afronte esta situación en soledad.

Desde la Fundación Psicología Sin Fronteras queremos manifestar, una vez más, nuestra firme defensa de la profesión y sus principios de ejecución desde el rigor y la objetividad así como nuestro firme compromiso con técnicas y prácticas que están validadas.

En el ejercicio de nuestra profesión, nos estamos encontrando con compañeros psicólogos y compañeras psicólogas que aplican prácticas que en la actualidad no se encuentran basadas en la evidencia científica y pueden ser perjudiciales para la salud psicológica de la persona.

Puesto que estamos trabajando en interacción con las personas, para garantizar que nuestros servicios de psicología sean seguros y efectivos, en la medida de lo posible, nos basamos en la aplicación de la psicología basada en métodos que son considerados válidos y fiables por la comunidad científica. Es decir, como profesionales responsables, nos hacemos cargo de que nuestras prácticas no vayan en perjuicio de las personas, que ponen su confianza en nosotros y nosotras para ayudarles a contribuir a la mejora de su salud mental.

No todo vale en la aplicación de la psicología.

Ni vale, ni puede valer. Y determinadas prácticas pueden generar serios problemas de salud. Nuestra profesión es una cosa tan seria que merece ser tenida en consideración y lo primero que tenemos que hacer los y las profesionales para ello es no utilizar técnicas que no estén comprobadas y validadas o planteamientos que, a partir de algo cierto, elucubren y pretendan manejar elementos no contrastados.

Que el cuerpo y la mente o las emociones son elementos que están conectados es algo mostrable y demostrable, sin duda. Y hay evidencias múltiples de ello como las que menciona y desarrolla, por ejemplo, la psicología psicosomática. Que para curar enfermedades del cuerpo hay que curar traumas o conflictos emocionales es llevar a un extremo no demostrado lo que parte de una premisa verdadera. Este el punto de no retorno en el que traspasamos una apreciación y una aportación cierta, la conexión entre cuerpo y mente o emoción, por otra que es una inventiva peligrosa para la salud. Y que se refiere a que para sanar el cuerpo hay que sanar la mente, las emociones y los conflictos emocionales que están en el origen de la enfermedad, tal y como postula, entre otras, la conocida como “Bioneuroemoción” de Enric Corbera.

Este tipo de afirmaciones, y otras que pueden postular otro tipo de prácticas, quedan muy lejos de lo que ha sido corroborado a través de la investigación, ya que se basan en premisas que no han sido comprobadas. No hay ninguna explicación que indique en la actualidad el origen de nuestras enfermedades, por lo que dar por hecho que hay un origen concreto y reducido a nuestras emociones es una afirmación de elevado riesgo como para considerarla como una opción de cara a tratar nuestra salud, más aún teniendo en cuenta que en la actualidad hay métodos que sí gozan de validez.

Apreciaciones que van contra nuestro código ético como muestran las diferentes sanciones propuestas a este y otros predicadores de esta supuesta disciplina “revolucionaria”; apreciaciones que pueden dañar la salud y que no son más que un engaño que puede ser muy perjudicial.

Al igual que en el caso de la bioneuroemoción, sucede en otros métodos que se proponen, entre ellas las también las constelaciones familiares, donde se afirma que las emociones y conductas que afectan a las personas repercuten sobre sus descendientes futuros. Es decir, que el malestar actual de un persona viene determinado por las vivencias de sus familiares antepasados. Esto puede conllevar que en la práctica, en las sesiones, se fomente la validación de ciertos pensamientos distorsionados e interpretaciones erróneas o sesgadas, distando de la solución del verdadero problema de la persona, lo que puede tener consecuencias muy graves para la salud de la persona, así como afectar incluso a sus familiares.

Infografía cómo nos pueden manipular las sectas mediante las emociones

 

Un trabajo serio y profesional.

Llevamos años trabajando con asociaciones vinculadas al trabajo activo con familiares afectadas por sectas y pseudociencias y en este marco recientemente lanzamos iniciativas como la Oficina Virtual de Asistencia a las Víctimas y Profesionales y mantenemos nuestro compromiso para desmarcarnos y denunciar cualquier uso de la psicología que se haga fuera de los parámetros del código deontológico o que lleven la especulación a postular elementos falsos. Porque, además, se hace con ánimo de lucro y desde propuestas de “estafa piramidal” en la que uno se introduce progresivamente en cursos iniciales a otros de profundización con una estructura claramente coercitiva y sectaria.

Estas situaciones son especialmente graves si vienen o provienen de profesionales de las ciencias de la salud en general, de psicólogos y psicólogas en particular y son aún mas denunciables si alguna institución o entidad las respalda, por lo que vaya nuestra contundente expresión como Fundación contra ellas haciendo un llamamiento a la seriedad y el desarrollo de intervenciones serias y no comprometedoras.

Ojalá nadie siga manchando el nombre de la psicología lucrándose con el concepto de sin fronteras, porque la psicología sin fronteras no es en absoluto esto.

Lo denunciamos públicamente y lo denunciaremos en un claro compromiso desde la Fundación por una profesión que intervenga desde la seriedad y profesionalidad.

Es fundamental y de vital importancia el acompañamiento de las personas en los momentos de duelo, sobre todo, cuando no está en sus manos el control de las situaciones que lo han provocado. ¿Esto se considera abrir o cerrar heridas? La Fundación Psicología Sin Fronteras, a partir de su compromiso con los Derechos Humanos, lleva a cabo acciones enmarcadas en proyectos de Memoria Democrática que ponen el foco en aquellas víctimas sometidas al olvido.

El presidente de Fundación Psicología Sin Fronteras, Guillermo Fouce, participó en el ciclo de debates online “Aplicación y alcance de la metodología participativa” para exponer el trabajo de esta organización en procesos de exhumación de víctimas y defensores de Derechos Humanos en España y América Latina, centrado principalmente en el acompañamiento psicológico a familiares y equipos de exhumación, así como en intervención comunitaria.

En esta charla, Fouce, hace un recorrido comparativo de las realidades de recuperación de memoria histórica que se han podido vivir en otros países frente a la situación en España. Explica cómo es el trabajo de acompañamiento de Psicología Sin Fronteras durante las exhumaciones y el trabajo comunitario que se realiza en la zona de la fosa.

En España siempre ha habido un gran agujero en cuanto a las políticas de reconstrucción de memoria histórica. “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”, por eso es muy importante que nos hagamos partícipes de nuestra propia realidad a través de los procesos de exhumación de los cuerpos las víctimas del franquismo. Tiene que haber un proceso de reparación para que no haya esa garantía de repetición. Son procesos participativos, abiertos, pedagógicos y de reconstrucción de la memoria rota. No se puede pasar la página si esta no ha sido leída antes, por eso, con este proyecto se le ayudará a los familiares de los fallecidos a cerrar heridas que han permanecido en el tiempo porque nadie se ha ocupado de cerrarlas.

Conoce más a fondo este proyecto visualizando la charla completa de Guillermo Fouce, así como consultando el apartado de la web “Memoria Democrática”.

FPSF firma convenio con Migrantia febrero 2024

En Psicología Sin Fronteras promovemos un mundo en el que se priorice la importancia de respetar y entender las diferencias de cada individuo, ya sean de género, etnia, orientación sexual, o cualquier otra característica humana. También hacemos el proceso migratorio más llevadero gracias al acompañamiento psicológico de las personas migrantes, a través de la escucha de sus vivencias emocionales para la posterior oferta de herramientas para afrontar el duelo que esta experiencia conlleva.

Siempre es interesante la colaboración entre instituciones cuyos objetivos sean comunes, para poder cooperar y poder alcanzarlos de una manera más eficaz y fructífera. De esta premisa nace este convenio entre Psicología Sin Fronteras y la organización Migrantia.

La organización sin ánimo de lucro Migrantia, está formada por un equipo multidisciplinar, comprometido con los Derechos fundamentales de las personas LGTBIQ+ migrantes y refugiadas, personas con VIH y personas trans. Cuentan con un largo recorrido en el mundo del asociacionismo y activismo LGTBIQ+ y una amplia experiencia en el ámbito de la intervención social, con proyectos biopsicosociales cuyas bases se asientan en años de investigación y análisis de la realidad. Contribuyen a la promoción y defensas de los derechos de estas personas mediante proyectos centrados en la acogida, la atención social y la salud sexual.

Tanto FPSF como Migrantia trabajamos a favor de unos objetivos comunes, cuyo alcance puede ser más fructuoso gracias al nacimiento de este nuevo convenio de colaboración. Dicho convenio se basará en defender y promover la salud de estos colectivos, para así contribuir a construir los pilares de una sociedad justa y solidaria. Este nuevo espacio de trabajo común favorecerá el establecimiento de sinergias interesantes para las dos organizaciones.

Este convenio colaborativo se basará en cuatro pilares fundamentales: la compartición de asesoramiento técnico y recursos propios; la posibilidad de presentación de proyectos comunes cuyo objetivo también sea común; la posible viabilidad de puesta en marcha futuras colaboración en materias de sensibilización, formación, comunicación e incidencia social; y el intercambio de materiales de estudio que puedan contribuir al aporte de información recíproca por parte de ambas instituciones.

Desde que empezamos a tener uso de razón, estamos recibiendo mensajes desde diferentes frentes sobre el amor. Da igual cuál sea la fuente, por lo general, se encargan de vendernos una serie de falsas verdades sobre el amor, que nada más lejos que ajustarse a la realidad, se aproxima a una parodia purpúrea de lo que nos encontramos cuando nos enfrentamos a las flechas de Cupido.

Quizá, en algún momento de tu vida, frases como “el amor puede con todo” o “el amor es para siempre” han resonado en tu cabeza como si de una voz en off se tratase. Estas frases, junto con otras como “si estamos enamorados, tenemos que desear estar siempre juntos” o “si me atrae otra persona, el amor se ha acabado”, conforman lo que se denomina “Mitos del amor romántico” (Marroqui, 2017). Pero, ¿qué son esos mitos? Son un conjunto de creencias erróneas acerca de las relaciones sexo-afectivas que actúan como la fórmula ideal para que aparezca la frustración, la insatisfacción y el fracaso; e incluso en algunas ocasiones, la toxicidad (Esclapez, 2022).

Como decía el amor, la mayoría de las veces, sí que tiene fecha de caducidad y no siempre es necesario que existan conflictos en la relación para que esta llegue a su fin. Si estás leyendo esto, a lo mejor estás en algún momento delicado de tu relación o has dejado de idealizar a tu pareja y estás buscando información de arroje algo de luz sobre el camino de baldosas amarillas a través del que huir del hechizo de Cupido.

Poner punto y final a una relación no suele ser una tarea sencilla, por lo que la mayoría de las veces, el punto final se queda en punto y aparte, y seguido, punto y coma, coma y vuelta a empezar. A continuación, encontrarás una serie de tips con los que afrontar tu ruptura de la forma más funcional posible, consiguiendo que esta experiencia sea un poco más llevadera.

1. No tomes decisiones precipitadas.

Es frecuente que estos pensamientos aparezcan junto con estados emocionales negativos intensos. Lo mejor será darte un tiempo para reposar el malestar y reflexionar de forma objetiva sobre ello cuando la agitación pase.

2. Elige el lugar adecuado.

Preferiblemente espacios en los que ambas partes se sientan cómodas para mantener la conversación.

3. Evita canales indirectos.

No recurras a terceras personas o envíes mensajes por miedo a tener una conversación con tu futura ex-pareja. Puede resultar tentador y liberador, pero es muy poco responsable a nivel afectivo (Esclapez, 2022).

4. La asertividad será tu mejor compañera.

Ten claras cuáles son tus necesidades y ponlas sobre la mesa sin sobrepasar las de la persona que tienes enfrente.

5. Evita los “y si…”.

Hablando de responsabilidad afectiva, es muy injusto para la otra persona dejar abierta la posibilidad de que se vuelva a dar otra oportunidad en un futuro. Esto podría entorpecer su duelo, enquistando el proceso.

6. Mantente firme en tu decisión.

¿Has oído hablar del contacto cero? Será tu mejor aliado una vez que hayas tomado la decisión y te hayas comunicado. Esto último es importante porque si no, estaríamos hablando de ghosting (Esclapez, 2022). Cuando decidimos establecer contacto cero, estamos poniendo un punto y final a la relación y al contacto, tanto físico como virtual, con esa persona. La idea es que cuanto menos información nos llegue sobre la persona en cuestión, el sufrimiento asociado a la ruptura cada vez será menor.

Es recomendable hacer algún ritual para hacer más notable el momento en el que se pone fin a la relación, por ejemplo, guardar todos los recuerdos en una caja y apartarla en un lugar poco visible. Otros consejos pasan por eliminar su contacto de las redes sociales o bloquearlo, cortar el contacto telefónico, no contactar con sus allegados, evitar hablar de su persona, evitar sitios en los que, con total seguridad, podáis coincidir, etc. (Esclapez, 2022).

Por último, es importante que tengas en cuenta que estos artículos no pueden utilizarse como sustituto a la terapia. La ayuda profesional es la mejor pauta para afrontar una ruptura y superar el duelo.

REFERENCIAS

Marroquí, M. (2017) Eso no es amor. Destino
Esclapez, M. (2022) Me quiero, te quiero. Una guía para desarrollar relaciones de pareja sanas (y mejorar las que ya tienes). Bruguera
Esclapez, M. (2023) Tú eres tu lugar seguro. Bruguera

Artículo elaborado por Noelia, alumna de la Universidad Europea de Madrid, participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.