El uso de sustancias en contextos sexuales

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El uso de sustancias en contextos sexuales.

Desde un enfoque antropológico e histórico, la relación entre sexo y sustancias psicoactivas ha sido constante. En culturas no occidentales, estas se utilizaban con fines rituales o sociales, mientras que, en occidente, su uso sexual ha estado marcado por el tabú y la prohibición. Las antiguas pócimas amorosas, compuestas a menudo por plantas con efectos psicoactivos, eran administradas a menudo sin consentimiento, como forma de excitar o desinhibir a la otra persona en textos antiguos y contemporáneos (por ejemplo, Faraone, 2001; Shakespeare, 1996). A pesar de la disponibilidad actual de múltiples sustancias y del conocimiento generalizado sobre sus efectos en la sexualidad, las políticas sanitarias siguen tratando el consumo de drogas y la salud sexual como problemas independientes. Sin embargo, lejos de mejorar la vivencia erótica, muchas de estas sustancias deterioran el vinculo, el placer y la salud sexual.

El uso de sustancias en contextos sexuales.

El término chemsex proviene del inglés, chemical sex, hace referencia al uso intencionado de drogas psicoactivas, siendo las más utilizadas la mefedrona, GHB/GBL y la metanfetamina (chems), para mantener relaciones sexuales, principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres. Estas sustancias se utilizan específicamente por su capacidad para aumentar la excitación, prolongar la actividad sexual y reducir las inhibiciones, permitiendo a los participantes explorar nuevos aspectos de su sexualidad. Surge como una necesidad dentro de la comunidad gay para dar nombre a una práctica que carecía de una definición clara en los ámbitos clínico y social, lo que dificultaba el acceso a servicios de salud adecuados (Stuart D., 2019).

Uno de los aspectos más significativos en la expansión de este fenómeno ha sido el papel que juegan las aplicaciones de contactos sexuales en la distribución de las denominadas chems. A diferencia de otras sustancias que dependían principalmente de factores demográficos o geográficos, estas drogas asociadas al chemsex se difundieron de forma rápida y globalizada entre hombres que tienen sexo con hombres debido a la aparición de aplicaciones como Grindr, Scruff o PlanetRomeo (Stuart D., 2019).

Sin embargo, los usos sexualizados de drogas son más amplios que el fenómeno del chemsex y pueden presentar diferentes manifestaciones (Soriano Ocón R., 2022). En muchas ocasiones guardan relación con contextos particulares como, por ejemplo, el uso de drogas en personas que visitan locales de intercambios de parejas y clubs de swingers (Spauwen et al., 2015), el uso de drogas en el contexto de la prostitución femenina (Castaño, 2012; Meneses Falcón, 2010) y el de sus clientes (Pardo & Meroño, 2015) o el uso de drogas durante el visionado de pornografía. En el caso de las personas heterosexuales, la evidencia apunta a que las sustancias más utilizadas son el alcohol, el cannabis y el MDMA (Íncera – Fernandez et al., 2022; Lawn et al., 2019).

Estas practicas sexuales pueden tener consecuencias graves tanto en la salud física como mental. En los últimos años, se ha observado un incremento en las infecciones de VIH y las reinfecciones de hepatitis C, además de otras ITS, especialmente en hombres que practican sexo con hombres. Por otro lado, el uso crónico de las chems se asocia con un potencial elevado de dependencia, problemas de salud mental como depresión o psicosis y contagio de virus sanguíneos (Darke, Kaye, Mcketin y Duflou, 2008). Aunque existen pocos estudios al respecto, el uso sexualizado de drogas entre personas heterosexuales, tanto hombres como mujeres, también se relaciona con conductas sexuales de riesgo, como un uso menor del preservativo, mayor número de parejas ocasionales y la participación en prácticas sexuales no convencionales. Asimismo, se ha vinculado con una mayor probabilidad de contraer ITS, como la sífilis y la clamidia, y con una mayor sintomatología depresiva, pero no ansiosa.

En conclusión, aunque la mayoría de los estudios acerca del chemsex se centran en hombres que tienen sexo con hombres, esta práctica hace referencia, en un sentido más amplio, al uso intencionado de sustancias psicoactivas para la intensificación de las experiencias sexuales. Este fenómeno también se observa en otros grupos, entre ellas parejas heterosexuales y personas de diversas orientaciones sexuales. Por ello, es necesario abordarlo como un fenómeno global y complejo, desde una perspectiva inclusiva que afecta a distintas poblaciones, considerando la diversidad de parejas y contextos, ayudando así a reducir el estigma y garantizando que más personas que atraviesan esta experiencia accedan a recursos y apoyo.

 

Referencias 

David Stuart, (2019) “Chemsex: origins of the word, a history of the phenomenon and a respect to the culture”, Drugs and Alcohol Today, Vol. 19 Issue: 1, pp.3-10, https://doi.org/10.1108/DAT-10-2018-0058

Soriano Ocón, R. (2022). El fenómeno del chemsex: claves para mejorar la respuesta institucional. Revista Española de Drogodependencias, 47(3), 5-13.

Bellis, M. A., & Hughes, K. (2004). Pociones sexuales. Relación entre alcohol, drogas y sexo. Adicciones, 16(4), 249-258.https://doi.org/10.20882/adicciones.390

Darke, S., Kaye, S., McKetin, R. y Duflou, J. (2008). Major physical and psychological harms of methamphetamine use. Drug and Alcohol Review, 27, 253-262. doi: https://doi.org/10.1080/09595230801923702

Dolengevich-Segal, H., Rodríguez-Salgado, B., Bellesteros-López, J., & Molina-Prado,

  1. (2017). Chemsex. Un fenómeno emergente. adicciones, 29(3), 207-209.

Íncera-Fernández, D., Román, F. J., & Gámez-Guadix, M. (2022). Risky Sexual Practices, Sexually TransmittedInfections, Motivations, and Mental Health

among Heterosexual Women and Men Who Practice Sexualized Drug Use in Spain. International Journal of Environmental Research and Public

Health, 19(11), 6387 https://doi.org/10.3390/ijerph19116387

 

Artículo elaborado por Vanesa Martos Nielfa, alumna de la Universidad Europea de Madrid (UEM), como participante en el Programa de Prácticas Universitarias de la Fundación Psicología Sin Fronteras.